4 de diciembre 2001 - 00:00

Dudas, consultas y apertura de cuentas en jornada muy movida

El primer día del resto de la vida del sistema financiero fue mucho más tranquilo que el viernes de la semana pasada. En esto coincidieron todos los banqueros consultados por este diario; el dato, además, pudo ser verificado a través de una recorrida por muchas sucursales.

En general se confirmó lo que habían anticipado las entidades durante el fin de semana: hubo que extender el horario de atención al público, en algunos casos hasta pasadas las 18.

«Fue un día tranquilo, mucho más que el viernes pasado. Se abrieron muchas cuentas nuevas, sobre todo cajas de ahorro con tarjeta de débito. Desde ya, no cambiamos nuestras políticas para otorgar tarjetas de crédito.» Creemos que la medida es positiva porque pone a la Argentina en línea con lo que sucede en otras partes del mundo, donde -es cierto- no existen restricciones para los retiros de fondos pero nadie lo hace porque simplemente ya no se usa el efectivo», dijo Carlos Heller, CEO del Banco Credicoop.

De todos modos, la concurrencia a los bancos superó largamente los promedios habituales: la gente (clientes y no clientes por igual) tenían decenas de dudas que los empleados debieron tratar de evacuar en la medida de lo posible.

«Por ahora hubo más consultas que aperturas de nuevas cuentas; eso se irá dando a medida que la gente lo necesite»
, dijo una fuente del Banco Francés BBVA. El «call center» de esa entidad, por caso, atendió 53.000 llamados de consulta; sus colegas del británico HSBC otros 44.000 llamados. Será por este cúmulo de dudas que ayer costó más que nunca hacer operaciones a través de los sistemas de «home banking» que varias entidades ponen a disposición de sus clientes.

De confirmarse la tendencia que marca la concurrencia a sucursales y consultas telefónicas, en poco tiempo se pasaría de los actuales 18 millones de cuentas (corriente y caja de ahorro) en manos de argentinos a 23 millones, lo que implicaría un crecimiento cercano a 30% en la bancarización de la población, y pondría a la Argentina casi en línea con lo que sucede en Brasil y Chile.

«Nos sorprendió el número de comerciantes y de micro-emprendimientos que pidieron condiciones para instalar una máquina POS»
, dijo una fuente del Banco Galicia. Coincidió con él un vocero del Banco Nación.

Para muchos de esos interesados, sin embargo, el costo de operar dentro del sistema de medios de pago electrónico seguirá siendo una complicación insalvable: las administradoras de tarjetas de débito cobran entre 1% y 3% de la facturación como comisión, además de un «fee» de $ 65 a $ 78 (según la marca) por el uso de la máquina.

• Sondeos

En este sentido, trascendió que varias empresas de transporte hicieron sondeos para instalar máquinas POS («point of sale», o punto de venta) para el cobro de abonos y pasajes múltiples, pero por ahora esas negociaciones no fructificaron: «Esa comisión equivale casi a toda nuestra rentabilidad; nosotros sólo vendemos pasajes, y tenemos centenares de boleterías; además, en cada punto de venta tendríamos que instalar una máquina que nos costaría cerca de $ 70 por mes. Nos gustaría poder darles ese servicio a nuestros usuarios, pero no nos dan los costos», dijo a este diario un alto ejecutivo de una de las empresas en cuestión.

Del lado de los consumidores, la mayor parte de las consultas tuvo que ver con el costo de bancarizarse: por ahora, y en los próximos
90 días -lapso durante el que estará en vigencia el decreto que impone limitaciones a la circulación de dinero en efectivo- la apertura y mantenimiento de cajas de ahorro será gratuita. Pasado ese plazo, cada entidad fijará el precio de sus cuentas de acuerdo con sus propias políticas comerciales.

Dos ejemplos: el
Banco Río tiene una cuenta combinada (ahorro, corriente con chequera y descubierto, tarjetas de crédito y débito) por $ 15 mensuales; el Galicia salió ayer con una combinación (sin chequera y sin descubierto) de cuenta corriente, caja de ahorro y Banelco por $ 5 mensuales. El mercado se irá poblando de nuevas ofertas, a medida que la gente vaya incrementando su bancarización y desentrañe sus reales necesidades de servicios.

En cambio, todavía no está claro en el sistema cómo jugarán contra el límite de
$ 250 semanales los denominados «adelantos en efectivo con tarjeta de crédito»: el usuario va a una sucursal o a un cajero, y recibe un crédito instantáneo hasta el límite de compra de su tarjeta, pero se le aplica una tasa superior, muchas veces, a la del descubierto en cuenta corriente. Como siempre, y hasta que Economía defina claramente si se considera un retiro o un crédito, cada banco está fijando su propio criterio.

¿Qué sucedió con las transferencias entre cuentas, que era supuestamente el talón de Aquiles del nuevo esquema de pagos?
«Funcionó normalmente a través del MEP (Medio Electrónico de Pagos)», dijo una vocero del Banco Central. Su colega del HSBC reafirmó el dato: «No sólo el MEP, que es del Central, sino también a través de COELSA». En ambos casos las transferencias serán sin cargo para ambas «puntas» de la transacción. Otro método para el pago a terceros sin usar el efectivo es el denominado «cheque cancelatorio», que las entidades entregarán también sin cargo.

Lo que parece un cuello de botella, sin embargo, es la entrega de los nuevos plásticos: la empresa que los confecciona
tardaría al menos tres semanas para satisfacer la nueva demanda. En cambio, no habría problemas para la provisión de máquinas POS, de las que el stock sería suficiente para equipar a quienes se incorporen al sistema.

También haría falta incrementar de manera notable la cantidad de
cajeros automáticos («ATM», por sus iniciales en inglés) y la cobertura de las redes. Hoy existen localidades en las que no hay máquinas; dado que en el futuro su rol pasará de ser poco menos que expendedoras de billetes a abarcar un abanico de posibilidades de cobro, pago y compra de bienes y servicios, su utilización por una población mucho más bancarizada hará necesario instalar más ATM en más lugares.

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