Eduardo Duhalde está decidido a imponer un aumento de salarios antes de dejar la presidencia, sin importar si la situación económica soporta o no este tipo de decisiones electoralistas. Para concretarla, está acelerando convocatorias: desde mañana, empresarios y sindicalistas se reunirán en el Ministerio de Trabajo para discutir la forma en que se implementará ese incremento. Se dejará que ambas partes negocien, pero si en 30 días no hay acuerdo, Duhalde firmará un decreto que elevará los sueldos de hecho. La idea primaria es que los 150 pesos que los empleados en relación de dependencia reciben hoy de modo «no remunerativo» se incluyan en el salario nominal. En la Unión Industrial Argentina, que no puede oponerse del todo a lo que decida Duhalde, cedieron y proponen que en todo caso los 150 pesos se incluyan en los salarios en cuotas. La CGT va aun más allá y pide directamente que se reabra la discusión del Consejo del Salario, con el cual los aumentos serían discrecionales según el sector. Así, cuanto más fuerte sea el sindicato, más alto será el aumento. Pero la gestión de Duhalde no repara en lo que pueda provocar esta decisión. No contempla que por más decretos que firme, si las empresas no están en condiciones de subir los salarios, no lo harán. Y la mayoría de ellas no está en condiciones, por lo que en definitiva sólo aumentará el trabajo en negro. Para peor, se discutirá también que los empleados públicos se sumen a los aumentos. Como el gobierno tampoco quiere que crezca el desempleo, es posible que el régimen de doble indemnización, que debería terminar en marzo, se extienda por dos meses más y culmine junto con la gestión de Duhalde.
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