Presentación de «Guitarrero». Actuación del Dúo Coplanacu. Con Roberto Cantos (voz, guitarra), Julio Paz (voz, bombo, quena) y Andrea Leguizamón (violín). (Teatro Opera, 9 de noviembre.)
Hace mucho tiempo que están trajinando escenarios de todo el país. Nacieron en Santiago del Estero pero hace tiempo que viven en Córdoba, aunque alejados de la gran ciudad. Eligieron una manera de hacer folklore que mezcla la elaboración y los atrevimientos armónicos del desaparecido Dúo Salteño con la más profunda tradición de su provincia.
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Han grabado ya unos cuantos discos, el último de los cuales, un trabajo excelente, se llama «Guitarrero», como la zamba de Carlos Di Fulvio. Y acaban de jugarse su parada más difícil, al convocar a uno de los teatros más grandes de Buenos Aires para la presentación del nuevo álbum.
El Dúo Coplanacu - Julio Paz y Roberto Cantos, aunque desde hace tiempo se ha sumado Andrea Leguizamón como integrante fija-es, sin duda, de lo más importante que le ha pasado a la música de raíz folklórica argentina en los últimos tiempos. Lo saben los habitués de las peñas, lo saben muy bien los cordobeses que les han dado carta de ciudadanía local, y lo sabe el público de Cosquín que ha frecuentado su peña, una de las más visitadas durante los últimos festivales. Aunque la solemnidad del Opera no sea el mejor lugar para su público (muchos usaron los pasillos para animarse con zambas, gatos y chacareras), la calidad sonora fue muy superior a la de otros espacios más populares. Así, pudo disfrutarse en plenitud lo que estos dos señores son capaces de hacer con temas como «Guitarrero», «Criollita santiagueña», «La cruzadita», «Los ejes de mi carreta», «Nostalgias santiagueñas», «Te voy a contar un sueño», «Pampa del Chañar», «La de Simoca» o «El Cigarrito».
Claro que también hubo mucho espacio para el festejo con muchas chacareras bien bailables, «Añoranzas», «Que siga el baile», «La Mishki Mata», «La penadora», etc.. Es muy difícil encontrarle puntos flacos a un concierto en el que hubo dos voces bien trabajadas que se acoplan a la perfección, mucho sustento tradicional en la manera de tocar guitarra y bombo, una violinista que se ha integrado perfectamente al dúo y un repertorio que no tiene desperdicio.
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