E-commerce: usuarios están casi indefensos
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Según los organismos de defensa al consumidor, la mayoría de las denuncias registradas en relación con el comercio electrónico, es por la falta de entrega de los objetos comprados, una vez que el cliente ya realizó el pago. «Los reclamos más comunes son por la no entrega de la cosa adquirida. El comprador abona la totalidad de lo requerido, pasa el tiempo y no le envían por correo lo comprado, y es ahí donde empieza el calvario, porque cuando empieza a averiguar sobre la empresa vendedora, descubre que no existe. Además, si la transacción se realizó a través de un sitio de subastas, éstos no se hacen cargo porque no se consideran parte de los contratos que se celebran allí», dice Sandra González, presidente de Asociación de Defensa de los Consumidores y Usuarios de la Argentina (ADECUA).
Otro tipo de reclamos, también muy común, se produce cuando la cosa adquirida no llega en tiempo y forma, o directamente no llega por problemas en el envío: «La situación es más conflictiva porque entra un tercero y terminan pasándose la pelota entre el vendedor y el transportista», agrega González.
Desde la Secretaría de Defensa del Consumidor de la Ciudad, aseguran que las operaciones en las que se registran más denuncias son las de compra de electrodomésticos, artículos de computación, pasajes aéreos y paquetes turísticos. En estos rubros, lo común es la no entrega de la factura, el no cumplimiento de lo prometido ( publicidad engañosa), la falta de garantía, el incumplimiento en la salida de los viajes programados o condiciones que no son las esperadas, trasbordos, artículos que se descomponen siendo nuevos a los pocos días y los vendedores no aceptan cambiarlos o restituir el dinero.
Para evitar este tipo de estafas, la titular de ADECUA recomienda a los consumidores que «no hagan el depósito hasta averiguar bien quién es el vendedor, más allá de que se supone que se verifican los datos de todo aquel que publica en un sitio de subastas; pero así y todo las maniobras fraudulentas existen».
Más difícil aún es en el caso de que la compra se efectúe en un sitio de subastas de otro país. «Debería sancionarse una ley que contemple este tipo de situaciones y defina hasta qué punto la legislación argentina tiene vigencia; sobre todo si las partes no pertenecen todas al mismo país», dijo D'Auro.
Los expertos agregan que las empresas de remates virtuales deberían resguardar con más celo la información que manejan de sus clientes. «Ningún sitio debería publicar datos personales de sus usuarios, vender sus bases o usarlas para enviar spam. Sin embargo, esto ocurre y sólo si el damnificado demuestra que dicha publicación le generó un perjuicio -lo cual no es una tarea simple-será resarcido», aseguró Carranza Torres.
Pese a todas las dificultades, quienes están dentro del mercado de ventas on line aseguran que un marco legal claro ayudaría a promover las transacciones por este canal. «Lograr la confianza del consumidor sigue siendo el principal desafío porque es un medio nuevo y provoca temores por falta de conocimiento. Para eso, hacen falta leyes», enfatizó Pueyrredón.



