¿Otra obra parada por decisión de la municipalidad? Según trascendió, la demora en el inicio de las obras en los cuarteles generales de la petrolera Repsol-YPF en la ribera Este de Puerto Madero no sólo se debería a la difícil situación de la economía: también a que desde algún «organismo de control» del gobierno porteño se habría decidido que el edificio que levantará la petrolera tiene «alto impacto ambiental». Este argumento, el mismo que impide el avance de las obras en varios puntos de la ciudad -por caso en el centro de moda y hotel de cinco estrellas proyectado en terrenos del Palacio Duhau, sobre la Avenida Alvear-prevé que el proyecto debe ser sometido a una audiencia pública para su aprobación definitiva. Lo curioso de este caso no es que haya caído en la habitual política obstruccionista de la administración de la ciudad -que tiene parados proyectos como un barrio en la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors, la autopista ribereña, los cines en la Sociedad Rural, etc.- sino que el terreno fue adjudicado por la Corporación Antiguo Puerto Madero con la condición de que se hicieran «equis» metros en «equis» condiciones, léase un gran edificio corporativo, sede de una gran empresa. El predio había sido adquirido por una sociedad formada por la constructora local Benito Roggio e Hijos y la brasileña Birman; ante la decisión de ésta de no invertir en la Argentina, los socios se desprendieron del terreno vendiéndoselo a Repsol-YPF. Ahora, a pesar de que el proyecto cumpliría al pie de la letra las especificaciones del pliego de la licitación, el municipio habría decidido que el mismo es de «alto impacto ambiental». El resultado: otra obra que no se hace, otra inversión que no se concreta, otros 500 puestos de trabajo que no se crean. Lamentable.
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