EEUU cedería más por los subsidios si se suma Europa
La Casa Blanca reaccionó ayer ante el peligro de que termine en fracaso la reunión que la Organización Mundial de Comercio lleva a cabo en Cancún. A través de su representante comercial, Robert Zoellick, anunció que está dispuesta a mejorar su propuesta para recortar los subsidios agrícolas, a condición de que la Unión Europea haga lo propio. La Argentina y otros 20 países formalizaron ayer su rechazo a discutir otros temas si no se avanza primero en este asunto. Un recorte fuerte de los subsidios en EE.UU. y Europa constituiría una solución de fondo para la economía nacional, además de mejorar las perspectivas de la negociación por el ALCA.
El representante comercial de Estados Unidos, Robert Zoellick, ofreció ayer extraoficialmente, en la primera jornada de negociaciones de la V Reunión Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que su país está dispuesto a discutir un mayor nivel de reducción de los subsidios agrícolas, siempre y cuando la Unión Europea (UE) acompañe la propuesta. El enviado de George W. Bush al encuentro de la OMC que comenzó ayer en el balneario mexicano de Cancún expuso esta idea, luego de varias embestidas de países productores primarios que rechazaron de plano la primera oferta del bloque UE-EE.UU. que hablaban de una reducción de 10% en los subsidios agrícolas para la producción primaria europea y del mismo nivel para las exportaciones norteamericanas.
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Dentro de estas embestidas, varios países, entre los que se encuentra la Argentina, formalizaron ayer en la apertura de la reunión de Cancún la creación de un grupo de 21 países que se niegan a aceptar la oferta de reducción de subsidios a la producción agrícola en la Unión Europea (UE) y en Estados Unidos.
Este grupo, que aún no tiene nombre formal, lo integran desde ayer Nueva Zelanda, Australia, Brasil, China, Chile, Bolivia, la India, Sudáfrica, México, Egipto, Perú, Nicaragua, Panamá, Israel, Paraguay, Uruguay, Venezuela, Colombia, Honduras y República Dominicana, además de la Argentina, que, junto con los otros tres miembros de Mercosur, fueron sus impulsores. La idea fuerte de esta nueva agrupación mundial es la de rechazar, desde ahora en adelante y en bloque, cualquier oferta que desde la UE o desde los EE.UU. hagan para reducir sus subsidios y que no tenga consistencia importante. No está claro aún si habrá encuentros formales en los próximos meses o si se trata de un grupo de estados que se juntarán en cada reunión de la OMC. Sin embargo, quedó establecido que, cada vez que este organismo de comercio realice un encuentro, estos países analizarán posiciones en conjunto para defender la apertura total de los mercados primarios.
La reunión de Cancún fue abierta ayer por el presidente mexicano, Vicente Fox, quien hizo un encendido llamamiento a los 7.000 delegados de los 146 países de la OMC para que en los cinco días que dure la reunión se encuentren consensos para la liberalización del comercio, porque, señaló: «Ya no podemos postergar la batalla contra la pobreza y la marginación». Para el jefe de Estado mexicano, «es preciso detener este círculo vicioso, en el que países donantes transfieren recursos, mientras que por otra parte impiden el acceso» a sus mercados en perjuicio de los países pobres, subrayó Fox, que, además, remarcó que «no basta la intención de maquillar la forma actual de la globalización con políticas compensatorias».
En coincidencia, pero más enfático, el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, envió un mensaje en el que destaca que las víctimas del actual orden comercial global «pueden contarse en miles de millones».
«Los temas (de comercio internacional) a menudo son técnicos y no merecen habitualmente cobertura televisiva, como la guerra o el mal clima. Pero no nos equivoquemos: el daño es profundo, y las víctimas pueden contarse en miles de millones», sostuvo Annan, en el mensaje leído por el secretario general de la UNCTAD. Minutos antes, el director general de la OMC, Supachai Panichpakdi, pidió ante los difíciles días de negociaciones que quedan por delante que «se tomen decisiones» y que los ministros definan «el tipo de guía que nos propulsará hacia adelante».