La megafusión entre Delta Air Lines y Northwest Airlines, que crearía la mayor aérea del mundo, quedó ayer seriamente amenazada porque los representantes de los pilotos no se pusieron de acuerdo con los empresarios sobre el reconocimiento de su antigüedad. Fuentes cercanas a la operación -estimada en u$s 20.000 millones- dijeron que los comandantes aceptaron un contrato de trabajo, pero no pudieron ponerse de acuerdo con la forma en que se reconocerá la antigüedad de unos 12.000 aviadores cuando se unifiquen las empresas.
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Se esperaba que los directorios de Delta y de Northwest aprobaran ayer la fusión; sin embargo, la dificultad planteada por la falta de acuerdo con los pilotos provocó la demora «sine die» de estas decisiones.
La hipotética unión de ambas aéreas daría lugar a la mayor aerolínea del planeta en términos de tráfico aéreo, pero se espera que las autoridades antimonopólicas les impongan desinversiones que modificarían esa situación. El mercado también especula con la posibilidad de que United Airlines y Continental Airlines -ambas vuelan a Buenos Aires- procedan a fusionarse, lo que resultaría en un grupo mayor aún que Delta/Northwest.
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