Las mesas de operaciones viven, a pesar de la aparente pax cambiaria, intensas jornadas ante la perspectiva de un nuevo “taper tantrum” como en 2013, a lo que se suma el desconcierto generalizado a nivel local. Las expectativas de una aceleración del nivel de actividad, sobre todo en EE.UU., que den lugar a un salto inflacionario y ello a una suba de las tasas de interés ya empezaron a mover el tablero global. Las tasas largas han reaccionado. Y todo esto ha provocado una fuerte salida de capitales desde los mercados emergentes, similar ya al pico del 2013. Los expertos esperan que la Fed cambié el mensaje y ponga paños fríos. Aconsejan que la Fed reenfoque a los mercados lejos del repunte del PIB de corto plazo y cambie la atención hacia las perspectivas de crecimiento de mediano plazo. Después de todo, la recuperación del PIB de 2021 es solo una recuperación de la recesión de 2020 y dice muy poco sobre las perspectivas de crecimiento a más largo plazo. Este mensaje ayudaría a anclar los rendimientos a más largo plazo y ayudaría a mantener las condiciones financieras acomodaticias. Argentina, si bien está fuera del radar, sus bonos como no tiene cupón sufren más, pero esto se da junto con una importante huida de capitales en los emergentes.
Mal de muchos consuelo de tontos, pero cierto es que la situación criolla sigue espantando más que atrayendo. Sin embargo, si los inversores y operadores se guiarán por lo escuchado en los últimos eventos virtuales, hay cierto consenso en que el Gobierno, empeñado a sangre y fuego a ganar terreno en las próximas elecciones, tiene altas chances de sortear el vendaval, es decir, a evitar una crisis macro antes de octubre, incluso este año. Claro que quedará una “mochilita” pesadita para el 2022, y encima habrá que sí o sí cerrar algún acuerdo con el FMI.
A lo largo de la semana, desde el zoom de IEB con Sosa, Furiase y otros, el de LIDE con Fornoni, Berensztein, Puente con Kiguel, Quinquela con Lacunza y Agis, la CCIFA con Marull, y otros encuentros reservados, los asistentes se fueron con la idea un escenario base 2021 de crecimiento por arrastre y rebote pero con una inflación no menor al 45%/50% anual. Donde “soja” y “DEG” son las llaves para evitar un descalabro este año. Claro que muchos se preguntan, ¿y si se tarda el FMI en ampliar su capital o los precios de las materias primas retroceden con la suba del dólar? Al Club de París se le puede caer en default, ya pasó años atrás, pero al FMI no conviene, así que de última se la pagará con reservas o si Dios quiere con los DEG nuevos.
A un legendario economista se le piantó un lagrimón al ver el nuevo billete de Venezuela, de un millón de bolívares, quizás porque recordó cuándo en 1981 participó de la emisión del billete del Gral. San Martín de 1 millón de pesos argentinos (equivalía a unos u$s90). Claro que Zimbabwe tiene el récord absoluto con billetes de denominaciones de billones de dólares zimbawenses. Por lo pronto Venezuela ya tiene su billete millonario, aunque Bloomberg diseñó un índice para monitorear la híper caribeña tomando el valor de un café con leche que hoy cuesta más de 2,8 millones de bolívares (algo así como u$s1,5) cuando un año atrás valía 90.000 bolívares. Este economista con lazos internacionales sondeó sobre la quiebra de la británica Greensill Capital (del ex premier David Cameron) porque podría tener un efecto cascada a nivel sistémico, inclucrando a entidades como Credit Suisse, Softbank y otros. Pero también habló con sus colegas londinenses sobre algunas perlitas del mercado de la mano de la salida a la bolsa de del broker Robinhood, el gigante surcoreano de comercio electrónico Coupang o la plataforma online de juego y creación de videojuegos Roblox. El Amazon surcoreano debutó ayer con una suba del 42% mientras que Roblox avanzó un 54% (ya tiene 33 millones de usuarios y medio millón paga diariamente). Otras son Oscar Healt, aseguradora de salud, y Coinbase, plataforma de comercio de cripomonedas.
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