Ejemplo
Brasil está a punto de incorporar una sana medida para dar más solidez al manejo de las cuentas públicas. Estudia limitar la recaudación de impuestos. Pondría límites así a la extracción de recursos del sector privado. Está claro que todo dinero que entra en el Estado se gasta. Muy pocas veces, y sólo por algunos meses, se ahorra. Por eso la importancia de la medida. Sin dudas, para imitar, más cuando lo que abunda aquí es la creatividad para generar nuevos impuestos.
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La novedad es que ahora se estudia también un «techo» a ese superávit, lo que exigirá al Tesoro Nacional un control más fino de los gastos federales. Ya no podrá excederse en el ajuste fiscal para asegurar con amplio margen el cumplimiento de la meta.
La meta fiscal del sector público presupone la participación de los estados, municipios y empresas estatales, pero es el gobierno central el que garantiza el resultado consolidado. De ser aprobada la propuesta, la meta de superávit primario del conjunto de sector público pasará a tener como referencia una banda, y no apenas una meta mínima, como hasta ahora.
El gobierno de Lula da Silva otorga gran importancia al superávit primario para demostrar su compromiso con el equilibrio fiscal, más ahora que decidió no renovar su acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ya no auditará sus cuentas públicas.




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