¿Cuál es el precio de un chicle o de un caramelo? ¿Una fotocopia? No hay nada ya que cueste menos de 5 centavos. La moneda de ese valor, va rumbo a desaparecer. La erosión del poder de compra por la inflación (que según estimaciones privadas se ubica en casi 30% anual) provoca estos fenómenos con una estructura de billetes y monedas en el país que se mantuvo intacta desde la salida de la Convertibilidad.
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Una muestra es lo que acontece con los $ 100, el papel de mayor valor que circula en el país. Si se comparan los billetes de máxima denominación de estados vecinos y se los expresa en su equivalente en dólares se llega a que la Argentina es uno de los que menor valor tiene. Mientras que $ 100 son sólo u$s 31, en Brasil el billete de 100 reales equivale a u$s 60 (el doble que para la Argentina) y en Chile los 20.000 pesos chilenos son u$s 43.
De manera coincidente, los que experimentaron una inflación más fuerte en el último año son los que hoy ven sus billetes de mayor denominación con poco valor en dólares. Similar a la situación argentina, en Paraguay, con un incremento de precios de los últimos 12 meses de 12,1%, los 100.000 guaraníes equivalen sólo a u$s 24. En Bolivia, donde la inflación fue de 14,03%, los 200 bolivianos son u$s 27.
Esta historia la Argentina la conoce bien. Si bien la inflación debería recorrer un largo camino y acelerarse de forma más que considerable para obligar a quitar ceros al peso actual, no viene mal repasar los momentos en los que se los fueron borrando. Desde 1970 a esta parte, fueron 13 los ceros que se le sacaron a la moneda para llegar a la denominación tal como está actualmente. De manera resumida, en 1970 se pasó del peso moneda nacional al pesos Ley 18.188 (dos ceros). En 1983, se puso en práctica el peso argentino por lo que se esfumaron cuatro ceros más. Sólo dos años más tarde, en 1985, Raúl Alfonsín puso en práctica el plan austral y también la moneda del mismo nombre, con lo que se borraron tres nuevos ceros; y con esta suma ya iban nueve los ceros que desaparecían. En 1991, Ley de Convertibilidad mediante, se hizo el último retoque: se desplazó al austral por el peso, tal como se lo conoce hoy, con lo que se sacaron los últimos cuatro ceros.
Para el economista Camilo Tiscornia, de imprimirse un billete con una denominación mayor «no debería provocar un efecto inflacionario considerable ya que, a priori, si se emite uno de $ 500 y se sacan de circulación 10 de $ 50, la cantidad de dinero sería la misma». Sin embargo, advierte que «nadie quiere ser el que le saque ceros a la moneda o el que emita un billete de mayor valor por el efecto en las expectativas que generaría». Hugo Chávez recientemente lanzó el «bolívar fuerte» con lo que eliminó ceros, política difundida por el mandatario como una novedosa medida contra la inflación. En Zimbabwe, país que atraviesa una híper y en donde la tasa inflacionaria alcanza el espectacular 165.000%, a principios de este mes empezaron a circular nuevos billetes de 100 y 250 millones de dólares zimbabwenses (cerca de u$s 0,60 y u$s 1,51, respectivamente). Así, el papel de 100 duplica al emitido en marzo, de 50 dólares zimbabwenses y, tal como lo explicó el gobernador del banco central de ese país, Gideon Gono, «la medida busca minimizar los inconvenientes para el público bancario y el sector corporativo».
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