4 de septiembre 2001 - 00:00

El Central cerró un banco chico

Banco Central dispuso el cierre del Banco de Balcarce. No es un coletazo de la crisis financiera vivida durante las últimas semanas. La medida se adoptó después de que la Superintendencia de Bancos descubrió el viernes un faltante de 2,5 millones de pesos en la entidad: mucha plata para un banco que maneja depósitos por sólo 20 millones.

Anoche, el Central informó oficialmente de la suspensión por el término de 30 días. Pero a su vez consignó dos cosas importantes para la gente:

• Los depósitos se devolverán «a partir del 10 de setiembre», es decir del lunes próximo, «ya sea mediante su transferencia a otras entidades financieras o mediante recursos provenientes del fondo de garantía de los depósitos administrado por Sedesa».

• «El pago de jubilaciones y pensiones continuará según el cronograma oportunamente fijado por la ANSeS.» Eso significa que hoy, y durante toda esta semana, la entidad continuará pagando a los jubilados: un dato muy importante, teniendo en cuenta que el mayor negocio del banco era, precisamente, la atención de los jubilados.

Se trata de una entidad chica.
Aparecía en el anteúltimo puesto del ranking de bancos, con 20 millones de depósitos, 8 sucursales (3 en Mar del Plata, y las restantes en Balcarce, Ayacucho, Lobería, Necochea y Tandil), y realizaba negocios bancarios con unas 16.000 personas y alrededor 200 empresas.

• Jubilados


El negocio principal de este banco era el pago de una nómina de 240.000 jubilados, por los que cobraba alrededor de 1,6 pesos por cada recibo entregado. Para eso utilizaba sus sucursales, y también otros 15 «centros de atención» abiertos en la provincia de Buenos Aires (oficinas que no pueden captar depósitos).

Por ser una entidad pequeña, los primeros cálculos del Banco Central indican que unos $ 18 millones están totalmente garantizados (90% de los depósitos) a través del régimen oficial de garantía de los depósitos, que cubre la totalidad de los fondos de cada ahorrista con hasta el equivalente a 30.000 pesos por entidad. Aunque el accionista mayoritario de esta entidad era la Cooperativa de Emprendimientos Múltiples, el presidente y gerente general era una misma persona: Diego Alberto Massimino quien, hasta anoche, continuaba al frente de la entidad, y que será reemplazado hoy por un interventor designado por la Superintendencia.

Una inspección de rutina realizada por la entidad de control detectó que una parte de los depósitos no se registraba. No eran fondos «en negro». Los ahorristas recibían los certificados oficiales, y depositaban su dinero en las ventanillas. Pero una parte de esos plazos fijos no era contabilizada: era como si nunca hubieran existido. Hechas las pesquisas, se detectó que en esa situación había 2,5 millones de pesos.

Por eso ayer la entidad monetaria informó que la suspensión se debió a «la detección de irregularidades cuya responsabilidad fue reconocida por el presidente de su directorio». Y consignó que «se solicitó la intervención judicial de la entidad y se dio curso a la correspondiente denuncia en sede penal», que será presentada hoy en Mar del Plata.

• Convocatoria

De inmediato, ayer alrededor de las 15 fueron convocados los bancos que habitualmente participan de los salvatajes. Se les informó de la situación, y se los invitó a comprar las sucursales del banco. El problema es que las sucursales son, en los hechos, centros de atención a jubilados y no verdaderas sucursales de una entidad bancaria: un dato importante si se tiene en cuenta que el negocio de pagarles a los jubilados corre riesgo de muerte ya que las futuras cajas de ahorro donde percibirán las jubilaciones no tendrán costo para los pasivos. Eso significa que podría ser trabajosa la transferencia de los locales a otras entidades privadas como se hizo en el pasado reciente. Pero aun así al ser un monto muy pequeño, igualmente el Central prometió que desde el lunes próximo los ahorristas van a cobrar todos sus depósitos.

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