El Central quiere bajar costo de créditos
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• Abaratar los préstamos: permite que las entidades usen el dinero de las cajas para integrar los encajes. Por eso los «bancos sucursaleros» anotarán una reducción de sus costos operativos y eso podría beneficiar a los tomadores de préstamos.
• Aumentar las reservas del Banco Central en 1.600 millones de dólares: se trata de un artilugio que permitirá disimular en parte las pérdidas de reservas ocurridas desde el comienzo de este año por la caída de depósitos (en total se fueron 3.725 millones), que empezaron a recuperarse en los últimos días. Ese incremento de reservas se producirá gradualmente hasta setiembre. Esta reforma fue dictada por Domingo Cavallo no bien consiguió los poderes especiales. Pretendía expandir el crédito de la economía hasta en 9.000 millones de dólares, sin el correspondiente aumento de los depósitos. Fue el desencadenante de las peleas entre el ministro y el ex presidente del Banco Central, Pedro Pou, quien se negaba a instrumentar esta reforma. Pero aunque Cavallo consiguió removerlo, fue el FMI el que se negó al desborde monetario. Por eso el flamante titular del Banco Central, Roque Maccarone, debió instrumentar una reforma neutra desde el punto de vista monetario, pero que igualmente cambiará la operatoria de los bancos.
Encajes diferenciales
Para evitar el desborde monetario que significaría utilizar como encajes el dinero de las cajas de los bancos, Maccarone decidió crear encajes diferenciales, en lugar de los requisitos mínimos de liquidez de 18% que rigen para todos los depósitos hasta el próximo jueves. Por un lado, los «efectivos mínimos» (que rigen sólo para los depósitos a la vista) fueron fijados en 15,5% (técnicamente, 11,5% para crisis sistémicas y 4% para las necesidades operativas de los bancos). Pero por el otro, elevó los RML de 18% a 22% (20,5% para los plazos fijos y otro 1,5% para las necesidades operativas).
Según los técnicos del Banco Central, eso sería neutro para el sistema financiero: en promedio, la absorción de recursos por estos encajes diferenciales (es decir, entre «efectivos mínimos» y RML) es de 21% de los depósitos (18%, como eran hasta ahora, más 3 puntos adicionales para compensar el efecto de la expansión monetaria de permitir el cómputo del dinero en las cajas de los bancos). Por eso en el Banco Central se dice que esta reforma financiera es neutra desde el punto de vista de los encajes.
Moneda
Por el otro lado se dispuso que los «efectivos mínimos» (es decir, los encajes sobre los depósitos en cuentas corrientes y cajas de ahorros) sean realizados en la misma moneda en que fueron contratados los depósitos. Y como hasta ahora la mayor parte de esas inmovilizaciones (18% sobre el total) se realiza en dólares, si el Central no hubiera hecho nada, habría habido en junio una fuerte venta de dólares al BCRA para integrar los encajes en pesos (en total, por unos 1.600 millones). El problema afecta especialmente a los bancos extranjeros, que constituyen la mayor parte de sus encajes en dólares.
Para evitar un recalentamiento de las tasas en pesos, se creó un cronograma gradual de encuadramiento desde junio hasta setiembre. Los bancos deberán transformar esos dó-lares en pesos con el siguiente cronograma: 10% a fines de junio, 30% en julio, 60% en agosto y 100% en setiembre. Es decir que el Central terminará de absorber esos dólares a principios de octubre.
Los bancos, por su parte, tendrán hasta entonces que anotar las pérdidas cambiarias que significa la transformación de dólares a pesos. Finalmente, habrá una mayor demanda de pesos que hasta ahora, pero el cambio ocurrirá sin la estridencia capaz de modificar las tasas de interés de los depósitos en pesos. De todos modos, el Banco Central mane-jará la liquidez con sintonía fina. Recién cuando se verifique en la práctica que el cambio es inocuo desde el punto de vista de la liquidez, la entidad monetaria volverá a aumentar, antes de fin de año, los encajes tres puntos en promedio, tal como fue acordado con el FMI.




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