Nunca fue buena la relación entre Martín Redradoy Guillermo Moreno, pero en las últimas horas empeoró notoriamente por los métodos utilizados para aplacar la compra de dólares. El presidente del Banco Central le pidió al secretario de Comercio Interior que cesen los llamados a empresas. Sin embargo, ayer se registraron nuevas comunicaciones de parte de Moreno para «sugerir» a las compañías que retrasen la compra de dólares o incluso para que vendan lo adquirido en las últimas semanas. Desde el Central procuran que el mercado cambiario vuelva a operar con cierta normalidad. Sólo piden que se cumpla con el límite de compra de u$s 2 millones mensuales que está vigente para individuos y empresas. Pero en la Secretaría de Comercio Interior no creen que el nerviosismo del mercado financiero se pueda calmar «por las buenas». En realidad, Moreno festejó la caída de casi cinco centavos del dólar en casas de cambio como una muestra de lo exitoso de sus métodos poco ortodoxos para controlar las variables económicas.
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Este diario pudo constatar que por lo menos dos empresas grandes, vinculadas a servicios públicos, recibieron los pedidos por parte de la Secretaría de Comercio Interior. Esto significa que al menos ayer la sugerencia de Redrado no fue tenida en cuenta por Moreno. Este funcionario ya sobrevivió a varios ministros de Economía y al recambio presidencial de Néstor Kirchner por Cristina. Sabe que Redrado cuenta con el respaldodel matrimonio presidencial, pero igual no duda en confrontar si es necesario. Ya lo había hecho en otras épocas, por ejemplo para bajar las tasas de interés de los bancos. Y es probable que su próxima ofensiva pase del circuito cambiario al financiero, por ejemplo para exigirles a las entidades una disminución del costo del dinero, que se disparó en los últimos días.
Altas fuentes del BCRA transmitieron su visión sobre el rumbo del mercado financiero y procuraron desactivar rumores respecto de un mayor avance sobre el mercado cambiario. Estos son algunos conceptos centrales:
Quedó claro que todo el gobierno se alineó detrás de nuestra política de flotación administrada. No vamos a dejar que el dólar salte a $ 3,70 de un día para el otro, porque generaría mayor intranquilidad. Preferimos que la divisa se mueva hacia arriba o abajo pero de manera más predecible.
No vamos hacia un desdoblamiento cambiario ni cosas por el estilo. Lo único que buscamos es que se respete el límite de compra de u$s 2 millones mensuales que rige para individuos y empresas. Pero las compañías que quieran girar utilidades al exterior pueden seguir haciéndolo, lo mismo aquellas que deban acceder al mercado para pagar importaciones.
El control sobre las operaciones de «contado con liquidación» están totalmente justificadas. La estimación es que estas operaciones generaban una elusión cercana a los u$s 400 millones por mes. Estamos trabajando, la AFIP, CNV y nosotros de manera conjunta para evitar este tipo de maniobras.
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