Imaginemos por un minuto que, si en el mercado más eficiente del mundo, los inversores le dan suficiente credibilidad a una acusación que los principales intermediarios bursátiles "manejan" el precio de las acciones de sus clientes, que es lo que pude ocurrir en el otro extremo del continente o en cualquier Bolsa del Tercer Mundo. Sin duda una de las cosas más maravillosas que tiene el hecho de que los intermediarios (que viven de las empresas listadas) listen sus propias firmas es que esa "credibilidad" y el consiguiente castigo de los inversores se puede mensurar. Ayer, por ejemplo, les costó a Schwab, E-Trade, Lehman, Morgan Stanley y Veran Stearns perder entre 4% y 1,5% de su valor. Pero por más importante que sea este tema, no fue lo que determinó que tras pasar la mayor parte del día del lado perdedor, terminara neutro al ganar el Promedio Industrial un magro 0,04% que lo llevó a 1.0391,31 puntos, en tanto el S&P 500 cedía 0,11% y el NASDAQ trepaba 0,02%. Antes de proseguir con el comentario, y por si lo números anteriores no bastaran para dar la idea de neutralidad, podemos agregar los del volumen, que con poco más de 1.350 millones de acciones en el mercado tradicional y 1.600 en el electrónico estuvieron otra vez debajo de lo habitual. Tal vez lo más curioso de lo acontecido ayer es que hay un casi pleno convencimiento sobre lo que hará mañana la Fed con el costo del dinero (suba de un cuarto de punto), que el euro aflojó ligeramente ante el dólar, el oro cayó casi un dólar por onza y el petróleo retrocedió esta vez a u$s 49,09 por barril, todas noticias "positivas".
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