Es cierto que de alguna manera el mercado financiero parece hoy más "fuerte" que hace seis años cuando se marcó el anterior récord. Como lo señala una popular empresas de analistas, el costo del dinero es menor, las ganancias y los dividendos son mayores, los índices tradicionales de valuación (P/E, etc.) sugieren que las sociedades no están " caras", los volúmenes operados son sustancialmente mayores, la volatilidad de los precios es menor, etc.
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Sin embargo, aun los que más celebraron el récord que marcó el Dow este martes admitían cierta debilidad en la suba y que no estaban dadas todas las señales como para comenzar a hablar de un "bull market" ( mercado alcista).
Algunas de estas (señales) ya las hemos comentado: las otras versiones del Dow (transportes y servicios) están lejos de sus máximos históricos e incluso el grupo de cotizantes más pequeñas (medidas con el Russell 2000) se han estado moviendo a contrapelo, la persistente inversión en la curva temporal de tasas de interés habla de un futuro recesivo, el sector inmobiliario y el de commodities parecen vivir un proceso deflasivo (para no decir que se "pincho la burbuja"), etcétera.
Cautela
Para decirlo con pocas palabras: aun los más optimistas se han mostrado cautos. Claro que "en la cancha" esto puede significar dos cosas, o que tienen razón en su cautela, o que están sobreactuando. El 1,05% que ganó ayer el Promedio Industrial al cerrar en 11.850,61 puntos (con casi 19.000 millones de papeles transados) apuntó a que tal vez se exageró por el lado de la prudencia.
Lo que es mejor todavía, 2,11% que trepó el NASDAQ y 1,21% del S&P 500 hablan de que, sin quitarle nada al Dow, hubo más que leña suficiente como para recalentar las locomotoras del "gran mercado". ¿Pero qué pasó con las noticias? Cuando estamos en un mercado de este tipo, las noticias poco importan. De todas formas, cuidado.
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