Y ayer no pudieron los mercados -en general- producir un empalme con la buena rueda previa, quedando al cabo del día más dudas que convicciones.
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Y lo que se fue dando en el desarrollo de la fecha resultó un gradual desvanecerse del «dulce» que la Fed había dispersado durante sus declaraciones del miércoles. Tan ambiguas como eran, lo mismo se tradujo después de la primera reacción positiva y al instante de tomarse la tregua hasta el día siguiente. Al recomenzar en la víspera, ya los operadores no eran los mismos. Y esto recibió cierto adicional adverso con las «tecnológicas» en Wall Street como para que se consiguiera aterrizar en una base neutra del Dow Jones, que al replicarse en el Bovespa se tradujo en casi 0,5% de baja final.
Un porcentual exacto al de Buenos Aires, con el Merval en 0,45 por ciento de descenso también. Se pudo alcanzar cumbre en 2.084 unidades intradiarias, se reconoció un derrape hasta los 2.068 puntos, y para culminar nuestro desempeño en 2.073, a medias entre ambos extremos. Nada que ver con lo anterior, habrá que esperar si posee ligazón con lo que aparezca hoy.
Mayores ventas
Esta vez se percibió en el conjunto de indicadores que la oferta hizo acto de presencia. Y dando «quórum» para discutir mucho más otro avance libre de precios.
De la puja desatada se hicieron casi $ 90 millones de volumen efectivo. Una suba apreciable de órdenes, con 12% de participación sobre los totales, que produjo fluidez en gran medida y plazas lubricadas.
Pero, ya la baja en la acción principal -Tenaris, con 1,5% de merma- obligaba a tener que ser compensada. Meta solamente conseguida en parte, con G. Galicia en leve mejora de 0,65% y algunas menores que acompañaron, sin mucho peso. A la vista, por semblante, la cuestión quedó bastante condicionada para el remate semanal. Más para no, que para sí. Y la Bolsa, sin caramelo.
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