El economista del mes: "Difícilmente mantengan en 2009 la prudencia fiscal"
Los economistas Miguel Bein y Marina Dal Proggetto fueron los responsables de analizar la coyuntura internacional y las perspectivas de la economía local en otra entrega de la tradicional sección del Economista del Mes. Destacan cierta mejora en el gasto público, pero, a la vez, advierten que en 2009, en un año electoral, la prudencia fiscal difícilmente se mantenga. En cuanto a los precios señalan que en agosto se reavivaron las expectativas inflacionarias en torno a 25% anual.
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Hasta hace cinco meses estábamos discutiendo si había que enfriar o no una economía que, impulsada por una duplicación del gasto público en dos años, enfrentaba problemas de inflación y congestión. Nuestra visión era que los estabilizadores del modelo ( aceleración de la inflación y suba en las tasas de interés) estaban por sí solos moderando el crecimiento y alertábamos sobre las consecuencias de la inconsistencia fiscal con el modelo adoptado. Después vino el conflicto con el campo, y hoy, bien al estilo argentino, el consenso viró 180 grados y hay quienes aseguran que estamos a las puertas de una estanflación, a la par de las mayores dudas sobre la solvencia fiscal del gobierno. Poniendo paños fríos al análisis, y a diferencia de otras oportunidades, hoy es la política la que afectó a la economía y no al revés.
Ahora bien, es cierto que la dinámica propia de la inflación en una economía donde el tipo de cambio empieza a operar como ancla antiinflacionaria, sumada a un escenario internacional menos benigno para las economías emergentes, empieza a complicar el horizonte, tanto más ante la ausencia de una agenda para recuperar el crédito del sector público perdido a partir de 2007, cuando la aceleración del gasto coincidió con la ruptura de las estadísticas de precios. Es precisamente esta falta de agenda la que explicó por qué con superávits gemelos, colchón cambiario y muchas reservas, la Argentina pague por su deuda tasas de interés de 15%.
4- ¿Hay límite para el crecimiento del gasto público?
Al borde del desfinanciamiento aparecieron las primeras señales enviadas al mercado respecto de la voluntad de afrontar los vencimientos de la deuda con recursos propios que ayudaron a frenar la caída en los mercados y abrieron un paréntesis a la espera de su continuidad.
Por un lado, los números fiscales de julio mostraron un cambio en la estrategia adoptada en lo transcurrido de 2008, en el sentido de frenar gastos en los meses de recaudación baja y soltarlos cuando los recursos son más abundantes. Julio fue el primer mes en el que la recaudación creció 40% (31% los recursos del sector público nacional) y los gastos crecieron sólo 27%, bien por debajo de 37% promedio evidenciado en el primer semestre y más en línea con el crecimiento del PBI nominal. Las dudas están en si este freno del gasto es transitorio (sólo de caja) o permanente (también se frena el devengado), teniendo en cuenta que la diferencia entre ambos ascendería a mediados de agosto a $ 5.500 millones.
Al mismo tiempo, se presentó un programa de financiamiento de emergencia, utilizando los fondos disponibles para afrontar vencimientos por casi u$s 20.700 millones en 2009 (u$s 18.300 millones si no se contabiliza la obligación de recompra), de los cuales habría que refinanciar en el mercado u$s 5.000 millones. En esta dirección se anunció la disponibilidad de fuentes contingentes para un eventual cierre total del mercado de capitales. Con el financiamiento vía Venezuela políticamente clausurado, se mencionó la intención de utilizar hasta $ 10.000 millones de los depósitos públicos en el Banco Nación, refinanciar 80% de los vencimientos de capital con organismos internacionales (u$s 700 millones), avanzar en algún canje de préstamos garantizados (vencen u$s 3.800 millones) en manos de las compañías de seguro y AFJP del Banco Nación, y de utilizar al menos 50% del flujo anual que reciben las AFJP (u$s 2.000 millones). También habría algunos indicios respecto de la voluntad de iniciar la renegociación con el Club de París. Finalmente, se puso en marcha un programa de recompra de deuda vía licitaciones semanales prenunciadas, apuntando a sostener los precios de los títulos públicos y dando una señal fuerte de voluntad de pago, pero insuficiente si no se inscribe en un cambio más amplio de la política económica. El equilibrio es delicado,aunque en el corto plazo podría ser efectivo.
5- ¿Por qué el valor del dólar volvió al centro del debate?
El canal financiero tiende a normalizarse luego de la minicrisis que operó en mayo y junio, cuando salieron de los bancos nada menos que $ 9.000 millones, que se tradujeron en una duplicación de las tasas de interés. Las fuertes señales por parte de un Banco Central con elevado margen de maniobra para frenar la salida permitieron revertir la situación. Hoy, luego del pico de 18,5% alcanzado en junio, las tasas pasivas retornaron a niveles en torno a 12%, en tanto esta dinámica se tradujo en una incipiente recuperación del crédito luego del estancamiento registrado entonces. El mercado de cambios también volvió a estar ofrecido, después de casi cuatro meses en los que el Banco Central actuó como único oferente de dólares y cuyo accionar se reflejó en una apreciación nominal de la moneda de casi 5% como acción defensiva para recrear certidumbre frente a la fuga. La « resolución» del conflicto con el campo, sumada al cambio en la pendiente del precio de la soja, generó una aceleración de las ventas de la cosecha inicialmente retenida. Sin embargo, la incertidumbresigue siendo alta, y con el tipo de cambio obligado a actuar como ancla antiinflacionaria y en un rol de estabilizador de los depósitos del sistema financiero, vuelve al interior del gobierno el debate sobre el modelo de crecimiento basado en un «tipo de cambio real competitivo y estable».
6- ¿Cuáles son las perspectivas para el resto del año y cómo se vislumbra 2009?
La estabilización de las condiciones financieras, sumada a la descompresión que significó ponerle un punto final al conflicto con el campo, permitió un primer rebote de la actividad a partir de julio luego de los magros resultados de mayo y junio, con incluso caídas en algunos sectores. Sin embargo, la incertidumbre reinante que se refleja en el costo del financiamiento del sector público, y que al mismo tiempo marca el corte de cualquier proyecto de inversión, más el límite al gasto público que impuso esta restricción financiera, permiten proyectar para los meses restantes un crecimiento más parecido a 6% que a 8/9% con que la economía se movió hasta fines de 2007. Entrado 2009, y con las elecciones en la mira, difícilmente se mantenga la prudencia fiscal que hoy se trata de imponer. Para entonces, habrá que monitorearla capacidad para limitar la suba de las tasas de interés, en un escenario en el cual el cambio de portafolios en algún momento reaparecerá, mordiendo el impacto positivo del impulso a los ingresos sobre la actividad.




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