Las dos mayores distribuidoras de electricidad de la Argentina, Edesur y Edenor, reclaman condiciones para la salida del congelamiento de tarifas que implican un nivel de aumentos muy por encima del 24% y 38% que habían informado las compañías el lunes, según salió a aclarar ayer el Ente Regular Eléctrico. La combinación entre ajustes, cambios de categorías, recorte de inversiones y otros pedidos, dan como resultados incrementos reales que van del 81% al 157%, según el caso.
El ENRE desmiente a Edenor y Edesur: dice que los aumentos que piden llegan hasta el 157%
Los ajustes reales son mayores a los informados por las compañías, ya que combinan con otras medidas que impactan sobre las facturas.
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Pasivos. Edenor y Edesur acumulan una elevada deuda con CAMMESA.
Las empresas llevarán su pliego de exigencias a la audiencia pública que se realizará el martes 30 de este mes para fijar el nuevo Régimen Tarifario de Transición, tras el congelamiento que rige desde marzo de 2019.
Sin embargo, esto no significa que las compañías no hayan obtenido ingresos adicionales por otras vías durante los últimos dos años. Según la información aportada por el ENRE tanto Edenor como Edesur se financiaron mediante “una estrategia sistemática de endeudamiento con CAMMESA, es decir, pagaron parcialmente las compras de energía. En términos prácticos, esto significa financiarse con el Estado Nacional”.
De acuerdo con el informe oficial, al 28 de febrero de este año, la deuda de Edenor acumulada con CAMMESA ascendía a $20.354 millones. De la misma forma y en el mismo período, el pasivo de Edesur con la compañía que administra el mercado mayorista eléctrico trepó hasta los $23.946 millones. “En los últimos 6 meses, Edesur ha pagado en promedio solamente el 55% de la energía que ha comprado”, destacó.
“Edenor y Edesur son las mayores deudoras a CAMMESA. De las 76 distribuidoras el país, ambas empresas en conjunto explican el 28% de la deuda acumulada al 28/02/2021. Esto tiene una fuerte incidencia en la ruptura de la cadena de pagos del mercado eléctrico, haciendo peligrar el pago a los generadores de energía eléctrica. Para evitarlo, el Estado Nacional tuvo que salir a auxiliar a CAMMESA garantizando que se pague la energía generada”, añadió el organismo.
Pero ésta no fue la única forma en que las dos distribuidoras se financiaron desde marzo de 2019 hasta la actualidad. “Debe tenerse en cuenta que el mantenimiento tarifario fue parcial porque, si bien la última actualización tarifaria fue en marzo 2019, las empresas siguieron cobrando conceptos que deberían haber sido detraídos en agosto 2019”.
En cuanto a los aumentos de tarifas, el ajuste reclamado por Edesur asciende a un 81% promedio. Y para el caso de Edenor llega a 157%.
“El aumento del VAD propuesto por la empresa (margen de distribución, ingresos de la empresa descontando las compras de energía) respecto al año 2020 es de 253%, pasando de $16.000 millones a más de $54.000 millones. Para recaudar los ingresos adicionales propuestos por Edesur, las facturas deberían aumentarse en promedio un 81%”, remarca.
En tanto, además del pedido para recaudar ingresos adicionales de VAD (que implicaría una suba promedio de 32% en la tarifa), Edenor plantea adicionalmente un cambio en la estructura tarifaria reduciendo el número de categorías residenciales de 9 a 1 y las comerciales de 3 a 1. Así, el cargo fijo para un R1 pasaría de 41,75 $/mes a 400 $/mes y para un R2 de 74,62 $/mes a 400 $/mes; además del aumento de los cargos variables. Tomando en cuenta el consumo promedio de dichas categorías, el aumento en factura sería de 157% para el usuario R1 (casi se triplica la factura) y 65% para el R2 (casi se duplica). “Cabe resaltar que esta medida afectaría a casi 1.500.000 usuarios residenciales de Edenor. Las categorías R1 y R2 representan el 74% de los usuarios residenciales de la empresa. Se estaría cargando el mayor peso del aumento a los usuarios que menos consumen”, explica. En el caso de los comercios, representa un impacto en factura de 58%.
Los pedidos de las empresas también incluyen una flexibilización de los parámetros de calidad que miden la cantidad de interrupciones del suministro (cortes) y su duración. “Esto implica un relajamiento de la calidad y menores sanciones aplicables a las empresas”.
Las empresas aducen que, debido al mantenimiento tarifario, no pudieron realizar las inversiones comprometidas, debiendo bajar el ritmo de ejecución de las inversiones en 2020 respecto a 2019. Sin embargo, Edenor y Edesur contaron con ingresos adicionales a partir del endeudamiento con CAMMESA.
En el caso de Edenor, la deuda con CAMMESA permitió aumentar su “VAD disponible efectivamente” en el año 2020 un 58% respecto al que le hubiera correspondido si hubiera pagado el 100% de la energía. En el caso de Edesur, el “VAD disponible efectivamente” aumentó un 124% respecto al que habría correspondido si hubiera pagado el 100% de la energía.



