20 de agosto 2001 - 00:00

El G-7 dio un apoyo formal a las negociaciones con el FMI

El grupo de los 7 países más desarrollados del mundo (G-7) emitió ayer un comunicado con un solo objetivo: calmar el mercado de títulos públicos. "Damos la bienvenida al progreso que se ha hecho en las discusiones entre el FMI y la Argentina, y estamos optimistas sobre las perspectivas de acuerdo en un programa que ayudaría a la Argentina a regresar a una economía sostenible", dijo el G-7 que agrupa a los Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, Gran Bretaña, Italia y Canadá, cuyos votos dan la mayoría en cualquier negociación con el FMI. El comunicado no aporta mucho, más allá de la intención, pero suma. Cabe recordar que hoy hay mercado en los Estados Unidos y Europa y se negociarán títulos públicos de la Argentina.

Washington (especial) - Los países más industrializados del mundo salieron ayer a apoyar las negociaciones de la Argentina con el Fondo Monetario Internacional. A través de un comunicado, el G-7 se manifestó «optimista» respecto de las conversaciones y consideró que el país está en condiciones de «retomar un crecimiento sostenible».

Durante todo el fin de semana, el viceministro de Economía, Daniel Marx, se preocupó por acelerar alguna declaración pública a favor de la Argentina. Se trató de una reacción ante las duras palabras del secretario del Tesoro estadounidense, Paul O'Neill, quien el viernes había descripto la situación argentina como «resbaladiza».

El comunicado del G-7 se conoció minutos antes de las 17 de aquí y fue leído por una vocera del Tesoro estadounidense: «Saludamos el progreso que se ha hecho en las discusiones entre el FMI y la Argentina y somos optimistas sobre las perspectivas de un acuerdo en un programa que ayudará a la Argentina a retomar una economía sostenible».

El G-7 está integrado por los Estados Unidos, Japón, Canadá, Francia, Alemania, Gran Bretaña e Italia. Se sabe que incluso dentro de los países más desarrollados hubo discrepancias entre Europa y los Estados Unidos sobre un salvataje a la Argentina. La administración de George Bush se mostró de entrada muy dura respecto de la posibilidad de brindar un apoyo extra al país.

En el equipo económico, que está negociando a pleno otra vez en esta ciudad, con la sola ausencia del ministro de Economía, Domingo Cavallo, respiraron aliviados. Pero, al mismo tiempo, reconocieron que con la declaración apenas podría conseguirse frenar en forma momentánea la caída de los bonos argentinos.

Refuerzo

Las declaraciones del viernes de O'Neill produjeron un verdadero derrape de los títulos y un fuerte incremento del riesgopaís, que cerró otra vez por encima de los 1.500 puntos básicos. Por eso, se hizo casi imprescindible algún «refuerzo» a la negociación.

Los países que conforman el G-7 son los virtuales dueños del FMI y quienes poseen la mayor cantidad de directores dentro del board, debido a que aportan las mayores cuotas. Por eso, el apoyo -que fue más formal que contundente-permite seguir la marcha de las discusiones con cierto optimismo.

Ayer Marx mantuvo silencio de radio. Y la orden es prácticamente no realizar declaraciones hasta que finalicen las negociaciones con el FMI, que ayer cumplieron su día 11. Incluso el ministro de Economía, Domingo Cavallo, no hace declaraciones desde el último martes, cuando se negó a que la Argentina sea tomada como «conejillo de Indias», aunque sin aclarar en forma detallada quiénes estarían al frente del experimento.

Cavallo mantuvo ayer una nueva reunión en Olivos, esta vez a solas con el presidente de la Nación, Fernando de la Rúa. El tema: marcha de las negociaciones con el FMI y perspectivas de la apertura de los mercados el lunes. El feriado de hoy presagia menor cantidad de operaciones con bonos, aunque puede ser un arma de doble filo. Cualquier operación menor podría derrumbar más el valor de los títulos y elevar el riesgo-país.

Tanto en el equipo económico como en el staff del FMI coinciden en que «la parte técnica del acuerdo está cerrada». En realidad, lo que ahora se está esperando es el visto bueno final de las potencias, y particularmente de los Estados Unidos, para que llegue la ayuda extra.

Según reconocieron fuentes del equipo económico el fin de semana, la administración Bush reclama un compromiso de diez años a la Argentina. Esto incluye no sólo duras exigencias fiscales, sino también reformas pendientes y una definición sobre el rumbo futuro de la política y la economía.

Por supuesto que la parte más importante pasa por el cumplimiento estricto del déficit cero, tanto a nivel nacional como provincial. Además, llevar adelante las reformas comprometidas en el último acuerdo con el FMI, que incluye la reforma previsional y la desregulación de obras sociales. Pero, más importante que todo, definir cuál será el proyecto para la próxima década, tal como hicieron otros países, que lograron salir de profundas crisis.

El monto de la ayuda estaría casi definido y no comprende un paquete extra demasiado grande. El dinero fresco que estaría aportando el FMI llegaría a 200% del valor de la cuota, con lo cual estaría desembolsando unos u$s 5.300 millones, que se suman a los u$s 14.000 millones del blindaje. En tanto, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo sólo aportarán unos u$s 2.500 millones pendientes de aquel blindaje.

Además, se agregan los u$s 2.500 millones del fondo contingente de la banca privada. Las negociaciones para préstamos bilaterales de países europeos siguen su marcha, en particular con Italia.

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