Pampa Holding, controlada del Grupo Dolphin, habría cerrado ayer la compra de las seis centrales hidroeléctricas mendocinas sobre los ríos Nihuil y Diamante, al pagarle entre 20 y 25 millones de dólares al Grupo Galicia por sus participaciones minoritarias en esas energéticas. Si bien las empresas involucradas en la operación no informaron de la misma (lo harían en las próximas horas) fuentes del mercado energético la dieron como un hecho.
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Pampa -que manejan Damián Mindlin, Gustavo Mariani y Ricardo Torres- se había quedado hace algunas semanas con la mayoría accionaria de Inversiones Nihuiles (INSA) e Inversiones Diamante (IDSA), respectivamente «holdings» de Hidroeléctrica Nihuiles e Hidroeléctrica Diamante. Esas participaciones mayoritarias eran de la francesa Electricité de France (EdF), a la que Dolphin ya le había comprado el año pasado la mayoría de Edenor y que permanece en esa distribuidora como socio minoritario (con 15%) y operador técnico.
Hasta la compra de Pampa, el capital de IDSA era 56% de EdF, y el restante 46% se dividía entre Banco Galicia (12,5%) y Nucleamiento Inversor (31,5%), controlada del grupo financiero de los Braun, los Ayerza y los Escasany; por su parte, el capital de INSA se dividía en 65% de EdF, otro 22,5% de Nucleamiento Inversor y 12,5% del Banco Galicia.
Nubarrones
Sin embargo, hace dos semanas surgieron nubarrones sobre la operación, porque el Galicia le hizo saber a Pampa/ Dolphin que tenía intenciones de ejercer su derecho al «first refusal», o sea a igualar la mejor oferta y quedarse con las sociedades. Está claro que entre los planes estratégicos del Grupo Galicia no se contaba convertirse en operador de centrales hidroeléctricas, pero tampoco iba a dejar pasar la oportunidad de aprovechar esa circunstancia para vender a mejor precio su parte en las mismas.
Así fue que ejecutivos del banco se pusieron en contacto con las estadounidenses AES y Duke Energy, a las que Pampa había derrotado en la pulseada, ofreciéndoles venderles las centrales el mismo día que ejercieran el «first refusal»; lo mismo hicieron con Pampa. La diferencia es que el grupo que capitanea Marcelo Mindlin le había pagado unos u$s 35,5 millones a los franceses por sus participaciones, montos que incluían lo que se denomina «prima de control»; en la negociación, el Galicia consiguió un monto equivalente al pagado a EdF. Finalmente, el Galicia nunca ejerció ese derecho, y los hermanos Mindlin más sus socios se quedaron con lo que ya habían adquirido a EdF y también con la parte del banco.
A partir de que se anuncie formalmente la operación, Pampa tendrá 85% de ambas empresas «holding» y sus socios, la mendocina Stein Ferroaleaciones, el restante 15%. A su vez, INSA será dueña de 51% de Hidroeléctrica Nihuiles, de la que el gobierno mendocino conservará 47% y el personal (a través del PPP) el otro 2%. La situación será levemente diferente en Hidroeléctrica Diamante: allí IDSA tendrá 59%, el PPP 2% y el Estado provincial 39%.
La integración en la sociedad del grupo Stein -que tiene plantas en Villa Mercedes (San Luis) y Luján de Cuyo (Mendoza)- se explica en el hecho de que es uno de los principales clientes de esas centrales. De todos modos, ya desde el día en que se anunció la compra a EdF por parte de Pampa Holding viene hablándose de que este grupo tenía casi «abrochado» el ingreso de otro socio minoritario. Cabe recordar que entre las seis generan unos 1.500 millones de gigavatios anuales, que representan cerca de 2% del total del consumo nacional.
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