El golpe que le dio Cavallo a De la Rúa
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• Desconfianza
A esta altura, ya resultaba claro que a Cavallo le molestaba la independencia del Banco Central. La arremetida contra Pou en la citada reunión fue seguida con la destitución de éste. Quería tener las manos libres para seguir la política monetaria que consideraba adecuada.
No obstante estas iniciativas, la situación continua-ba deteriorándose, vía el retiro de depósitos, la pérdida de reservas, el alza de la tasa de interés y el incremento del spread entre tasas de interés en pesos y en dólares. A fines de junio, el riesgo-país sobrepasó los 1.000 puntos básicos, y nunca volvió a retroceder por debajo de este nivel.
• Jugada
Después del megacanje, que tampoco logró atenuar la desconfianza de los inversores financieros, Cavallo intentó una nueva jugada, compuesta, como él mismo lo señaló en la exposición de Harvard, de dos elementos: el déficit 0, y el canje, para los residentes argentinos, de títulos públicos por préstamos garantizados, que tenían la garantía colateral de la recaudación tributaria. El déficit 0 era inviable políticamente, y en el orden provincial dio origen a una proliferación de «cuasi monedas», que eran usadas como medios de pago.
Con respecto al citado canje, se congeló el activo en títulos públicos de dichos residentes, ya que desaparecía el mercado secundario para los nuevos papeles, lo que evitaba que la tasa de interés hiciera transparente la opinión de éste respecto de los pagarés garantizados. A pesar de la euforia del ministro, respecto del impacto favorable que tendría esta reestructuración parcial de la deuda pública, el riesgo-país siguió en ascenso. Desde el comienzo de la gestión de Cavallo, hasta fines de noviembre, se habían retirado 13.000 millones de dólares de los bancos, como consecuencia de la profunda desconfianza del público en la liquidez de éstos, y en el mantenimiento de la convertibilidad. En diciembre se implantó el famoso «corralito», con fuertes restricciones para el retiro de efectivo, y con una bancarización forzosa. Se dispuso, asimismo, el control de cambios. Con esto, se produjo el deceso de la convertibilidad (3/12/01), que había visto la luz diez años y ocho meses antes (1/4/91). El padre de la criatura se convirtió en parricida.
• Interpretación
¿Cuál puede ser la explicación de esta transmutación? Mi interpretación es que Cavallo se encontró, cuando asumió, con un enorme vacío de poder, luego del desplazamiento de López Murphy. Creyó llegada su hora más gloriosa, ya que venía como el salvador de un país desorientado. Advirtió, además, que el mode-lo «productivo» había calado hondo en la opinión pública, que no quería oír hablar de ajuste, sino de crecimiento.
Aceptó como buena, entonces, la antinomia «modelo productivo»/»modelo rentístico-financiero», y se lanzó a la reactivación de la economía, con los llamados «acuerdos de competitividad».
Confiado en el enorme prestigio internacional, ganado en los primeros años de la convertibilidad, pensó que los mercados financieros confiarían ciegamente en él, hiciera lo que hiciese. Pero no fue así. El hombre que a los tres meses dominaba a los mercados (según sus apologistas) asistía a una creciente desconfianza, interna e internacional, sobre sus políticas, debido a sus manipulaciones monetarias, financieras, bancarias y fiscales. Cavallo parece creer que desde un despacho ministerial se puede, por ejemplo, determinar el nivel de la tasa de interés, o bancarizar el país de la noche a la mañana, o eliminar de un plumazo cualquier otra realidad que no le guste. Esta omnipotencia lo perdió, y arrastró en su caída al débil y vacilante De la Rúa. Pudo haber complots, pero también hubo algo más en este triste final de la Alianza.
(*) Miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas




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