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«Somos un mall de diseño; no tenía sentido ser un polo meramente gastronómico; por eso, gran parte de la superficie de los restaurantes la ocupa Puro Diseño», explica Eduardo-Go ilemberg, director de Nuevos Negocios de Alto Palermo SA (APSA), administradora del centro comercial. APSA tiene 51% del BAD; el resto se lo reparten el grupo BAPRO, que heredó las acciones del escándalo del BCP (44 por ciento), y el holandés ING (5 por ciento).
Además, Barugel y Azulay decidió por primera vez alquilar en el BAD, algo a lo que hasta ahora la empresa de la familia Bemberg (Quilmes) que tiene su paquete accionario a través de su fondo BISA, se había negado. «Es verdad lo que publicó en su momento su diario: a mediados de 2000 APSA decidió darle una última oportunidad al BAD, porque no funcionaba; por eso encaramos una renovación total, fuimos desprendiéndonos de los locales que no se ajustaban a lo que queríamos hacer, y hoy estamos donde esperábamos», dice Ramón Villaveirán, center manager del BAD. De hecho, como sucede en casi todos los centros comerciales, hay lista de espera para locales, se volvió a cobrar llave y los locatarios han dejado de reclamar que los costos por estar en un mall son «excesivos». La ocupación actual es casi de 100 por ciento; en los peores momentos de la crisis, cerca de 10 por ciento de la ABL (superficie para alquilar de los centros comerciales) estuvo vacía,y además se cobraba mucho menos que lo que se percibe ahora.
Villaveirán dice que «los únicos dos espacios libres que hay en la terraza están casi abrochados: uno con un wine-bar y otro con una heladería» (que estaría entre Volta o Persicco). Al empresario Diego Rabufetti le alquilaron un gran espacio que convirtió en un salón de eventos, trajeron una casa de electrodomésticos de un grupo que encabeza Martín Ferraro, y declaran una facturación anual de $ 50 millones. Goilemberg arriesga que «podríamos terminar 20% arriba de esa cifra».
Respecto de otros centros de APSA, el ejecutivo adelanta que están avanzadas las negociaciones con Showcase Cinemas para ampliar la oferta de salas en Alto Avellaneda -sin dudas, el shopping más golpeado por la crisis del último año y medio-, la apertura del segundo TGI Friday's en la Argentina -de un empresario francés que no vive en el país-en Alto Palermo (un «fast-food» caro que hasta ahora sólo estaba en Puerto Madero).
«Estamos volviendo a mirar la posibilidad de construir en Rosario, donde tenemos un proyecto (detenido desde hace varios años) de un shopping, torres de departamentos y un híper en sociedad con Coto. Por ahora, sólo estamos estudiándolos, pero quizás no falte mucho para reanudar las obras», dice Goilenberg.



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