30 de mayo 2003 - 00:00

El Hard Rock Café cambia de manos: lo toma un argentino

Empresarios locales siguen haciéndose cargo de empresas que venden extranjeros: Gabriel Zunino, que hasta ahora manejaba el Hard Rock Café de Buenos Aires, tomará la franquicia que deja vacante la familia Azcárraga, dueña de la cadena Televisa.

A escala mundial, el negocio es del empresario británico Joe Brown, que delegó en su hijo Charles la administración de sus franquicias en esta parte del mundo. Cuando los Azcárraga comunicaron su decisión de salir, Zunino fue la opción obvia.

La partida de los mexicanos se produce en un momento en que el restorán temático pasa por uno de sus mejores momentos a favor del turismo y sus precios «regalados» en dólares. Obviamente, un excelente negocio para un local, no tan bueno para alguien que debe remesar utilidades al exterior.

El cambio de manos también sucede cuando el mall que lo aloja, el Buenos Aires Design (BAD), modifica totalmente su cara: en la terraza que albergaba once restoranes se redujo la oferta gastronómica a tres, se varió el «tenant mix» ( locatarios) e invirtieron $ 4 millones para remozarlo.

«Somos un mall de diseño; no tenía sentido ser un polo meramente gastronómico; por eso, gran parte de la superficie de los restaurantes la ocupa Puro Diseño»,
explica Eduardo-Go ilemberg, director de Nuevos Negocios de Alto Palermo SA (APSA), administradora del centro comercial. APSA tiene 51% del BAD; el resto se lo reparten el grupo BAPRO, que heredó las acciones del escándalo del BCP (44 por ciento), y el holandés ING (5 por ciento).

• Lista de espera

En sentido inverso de lo hecho por los Azcárraga, el poderoso Grupo Arias de España, se quedó con las cadenas de comida rápida La Strada y Pizza Box, presentes en aeropuertos, shopping centers y estaciones de tren. Sus anteriores dueños, la familia Balan, invirtieron parte de esa venta en Prima Fila, el megarestorán del BAD que tomó los locales que ocupaban antes Il Gran Caruso, Campos del Pilar y la Munich. «Tenemos un acuerdo de no competir hasta 2005, pero sólo en los lugares donde estábamos antes, y éste no es el caso», dice Mario Balan.

Además,
Barugel y Azulay decidió por primera vez alquilar en el BAD, algo a lo que hasta ahora la empresa de la familia Bemberg (Quilmes) que tiene su paquete accionario a través de su fondo BISA, se había negado. «Es verdad lo que publicó en su momento su diario: a mediados de 2000 APSA decidió darle una última oportunidad al BAD, porque no funcionaba; por eso encaramos una renovación total, fuimos desprendiéndonos de los locales que no se ajustaban a lo que queríamos hacer, y hoy estamos donde esperábamos», dice Ramón Villaveirán, center manager del BAD. De hecho, como sucede en casi todos los centros comerciales, hay lista de espera para locales, se volvió a cobrar llave y los locatarios han dejado de reclamar que los costos por estar en un mall son «excesivos». La ocupación actual es casi de 100 por ciento; en los peores momentos de la crisis, cerca de 10 por ciento de la ABL (superficie para alquilar de los centros comerciales) estuvo vacía,y además se cobraba mucho menos que lo que se percibe ahora.

Villaveirán dice que
«los únicos dos espacios libres que hay en la terraza están casi abrochados: uno con un wine-bar y otro con una heladería» (que estaría entre Volta o Persicco). Al empresario Diego Rabufetti le alquilaron un gran espacio que convirtió en un salón de eventos, trajeron una casa de electrodomésticos de un grupo que encabeza Martín Ferraro, y declaran una facturación anual de $ 50 millones. Goilemberg arriesga que «podríamos terminar 20% arriba de esa cifra».

Respecto de otros centros de APSA, el ejecutivo adelanta que están avanzadas las negociaciones con Showcase Cinemas para ampliar la oferta de salas en Alto Avellaneda -sin dudas, el shopping más golpeado por la crisis del último año y medio-, la apertura del segundo TGI Friday's en la Argentina -de un empresario francés que no vive en el país-en Alto Palermo (un «fast-food» caro que hasta ahora sólo estaba en Puerto Madero).

«Estamos volviendo a mirar la posibilidad de construir en Rosario, donde tenemos un proyecto
(detenido desde hace varios años) de un shopping, torres de departamentos y un híper en sociedad con Coto. Por ahora, sólo estamos estudiándolos, pero quizás no falte mucho para reanudar las obras», dice Goilenberg.

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