La semana pasada resultó, claramente, de filtrado, de decantación de lo anterior. Esto, si precisaba una rueda para confirmarlo, lo recibió el mismo viernes. Y donde el indicador mayor recibió otro rebaje, de 1 por ciento, para dejar las marcas en sobrios 1.128 puntos de cierre. Solamente con unos $ 43 millones de efectivo, otros $ 25 millones fueron a certificados, a esa rueda final claramente le faltó el suministro para poder seguir asimilando ventas.
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Y la variable de los precios se hizo presente, hasta con bajas de 3 por ciento y de 4 por ciento en algunos papeles.
El saldo global dejó al Merval «25» con una caída semanal de 2,7 por ciento y dando vuelta historia anterior: fue el único en retroceso, de los tres habituales, con el Dow Jones y el Bovespa extrayendo cierta utilidad.
• Expectante
Se trata así de cambiar de fase, retroceder una, volver al estado de expectación y dejar de lado lo entusiasta y ofensivo.
Como si el acuerdo por los bonos locales no hubiera conmovido absolutamente, y generando más tensión a medida que se acerca la hora de la verdad: con los rivales no condicionados.
La jornada final es la que marcó a la semana, habiendo querido subir hasta los 1.142 puntos en el día, con leve alza, después deslizándose mansamente a la baja de 1 por ciento. Y la resta en el volumen es fiel testigo de esto.
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