En Wall Street advierten que el contexto de incertidumbre que presentan las tasas de interés nubla el panorama bursátil, por el temor de un enfriamiento en el mercado inmobiliario y de un menor gasto de parte de las empresas. Son varios los factores que justifican que las tasas de largo plazo se encuentren en el nivel más alto desde junio de 2004, cuando la Fed comenzó la escalada de los intereses. Por un lado los factores estructurales de la economía estadounidense, como el importante aumento del déficit comercial, lo que lo obliga a emitir gran cantidad de deuda para mantener el equilibrio en la balanza de pagos. A esto se suman las perspectivas de alza de intereses en Japón, luego de que el banco central nipón dijera que cesará en su política de disminución de las tasas y que comenzará a subirlas, lo que habla de una mejora en la situación económica del país. Aunque esto es alentador para las economías de la región, se cree que disminuirá la demanda de bonos estadounidenses, pues con las tasas de la deuda pública japonesa cercanas a cero, los inversores nipones casi no tienen más opción que sacar el dinero de su país para comprar bonos en el exterior. Finalmente están las alzas de los tasas de corto plazo en EE.UU., que a juicio de los analistas van a durar mucho más tiempo del que se pensaba. A fines del año pasado se creía que las subas de los intereses terminarían en el primer trimestre del año, pero ahora se estima que si esto ocurre será a fines de junio, tras tres nuevas subas que podrían dejar la tasa interbancaria en 5,25% desde el actual 4,5%. Todo esto ha llevado a las tasas de los bonos a 10 años a cerrar el viernes en 4,76%, el nivel más alto en casi dos años.
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