Las últimas jornadas el mercado inició un sostenido proceso de reducción en el valor del índice a valores, demostrando una caída promedio del 4,22% diario desde 30.000 puntos hasta los 25.0000 ahora, caída selectiva y de muchísima volatilidad, de la cual pueden hacerse varias lecturas con miras hacia el futuro. Si bien el mercado debe leerse desde lo técnico aquí el problema es de tipo fundamental y estructural.
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La semana pasada dio señales con forma de ajuste técnico. Esto es más que de bajas pronunciadas tras varios días de subas previas, indudablemente el mercado podría estar buscando un nuevo equilibrio y con ello nuevos niveles de soportes donde poder hacer pie de cara al mediado de año y para el tercer trimestre, y porque no por el resto del año. A esta altura todo el mercado ha perdido con la devaluación muy fuerte de la moneda local.
El problema tuvo su origen en las sucesivas subas del costo de dinero en los Estados Unidos al aumentar sus tasas de referencia a 10 años que impulso una revaluación de la moneda norteamericana frente a todas en el mundo.Pero en nuestro país, la devaluación fue más profunda aún debido a la inflación interna y un dólar subvaluado que debió ajustarse abruptamente. La presión de ciertos sectores de la economía provocó el tratamiento de una ley sobre tarifas que fue vetada por el ejecutivo, no obstante género una revisión la política tarifaria y energética nacional.
Desde lo técnico, los mercados muestran momentos de mucha volatilidad típicos de períodos de pánico, lo cual configura un aspecto que nos hace dudar a la hora de pensar cuál será la mejor forma de recomponer nuestras carteras de renta variable, siendo difícil encontrar escondites, como diversificar los riesgos y como se recuperan las perdidas.Para lograr esto hay que aceptar fluctuaciones severas de mediano plazo aceptando una mayor volatilidad en el precio de los activos. Muchos nos preguntamos de que sirvió el ascenso de mercado de frontera a emergente, lógicamente la respuesta es que: "El ascenso no soluciona todo", pero sucede que ahora estamos ante nuevo cambio estructural del mercado con mayores exigencias y hasta que logre un nuevo nivel de equilibrio deberemos padecer pérdidas importantes, también es cierto que todas las expectativas de valor debe recomponerse hasta que nuevos inversores institucionales ingresen y otros terminen de liquidar sus posiciones
El Merval podría ir en búsqueda de sus próximos soportes, los 24.000 a 25.000 aproximadamente constituyen un nivel de soporte conforme fibonacci siempre entre valores máximos y mínimos anuales. La notable devaluación del peso
También es notable lo lejos de los promedios móviles que ante semejante baja de valores dejaron de dar señales de trading y solo ser simples referencias. Los objetivos de baja se sitúan en los 24.000 puntos en tanto que el rebote será en los 27.000, el volumen tampoco acompañó en las subas y subió curiosamente en momentos de baja.
Los osciladores dan señal. Están en vendido mostrando el mal humor del mercado, en particular el estocástico que es el más sensible, sin aparecer señales de divergencia entre valores del índice y los osciladores.
La baja que duele es que exhibe el gráfica es la perdida en dólares que es aproximada al 50% desde el máximo en dólares del 31 de enero con valores de alrededor de 1800 dólares. El daño de la devaluación se observa también en valores de acciones que asimismo han retrocedido ese porcentaje.
En tal sentido, cuánto demoraremos en recuperar la perdida, y cómo lo haremos, son las preguntas. Por ahora no sabemos si estamos en un piso sólido ya que las etapas de pánico no conocen de precios son huyen del mercado.
En el mes, el mercado se dejó un sabor muy amargo, volviendo los bancos a los soportes de diciembre y a redefinir su nivel de progresión de precios. Además de un sombrío panorama a las energéticas igual que al mercado en general.
El petróleo, sigue subiendo con valores alrededor de los u$s74 el barril para el WTI impidiendo que acciones relacionadas disminuyeran su valor.
Mención aparte merece el panel de renta fija, que corrió la misma suerte que las acciones, y no mantienen su performance, cayendo algunos precios pero ajustando sus TIR. No obstante el riesgo soberano medido con el índice EMBI está en uno de sus niveles más altos. Acompañando a la devaluación con impacto en toda la curva de rendimientos, y en los de mayor plazo.
La estructura de tasas de Lebac continúa invertida y se lleva las miradas, hay expectativas de que las tasas se mantengan altas y se genera una duda sobre la posición que se adoptara al respecto. Además, los potenciales ofrecimientos de canje que puede realizar el central, será importante para tomar decisiones y resolver otros problemas de corte monetario, que afectan a todo el mercado de renta fija.
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