Arabia Saudita, Chile, Gran Bretaña, Israel y Rusia ya suspendieron la importación de carne brasileña mientras se confirmó un segundo foco de aftosa en el sur de Brasil. Estados Unidos, en tanto, salió a ratificar que los brasileños sólo pueden colocar en su mercado carne procesada o enlatada ya que nunca fueron considerados país libre de la fiebre aftosa, según el status sanitario americano.
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Si bien las pérdidas no fueron calculadas por las autoridades brasileñas, el lucro cesante podría ser cuantioso para la creciente cadena de la carne de Brasil.
Los brasileños exportaron 43.110 toneladas métricas de carne y productos derivados de ternera hacia Estados Unidos en el año 2000, según estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Canadá, el mayor proveedor de su vecino norteamericano, exportó 335.404 toneladas a EE.UU. el año pasado. En febrero, Estados Unidos, Canadá y México impusieron una prohibición total de tres semanas a los productos cárnicos brasileños debido a la preocupación por la enfermedad de la «vaca loca», un mal no relacionado con la fiebre aftosa.
Los análisis realizados en Rio Grande do Sul comprobaron que siete vacas de la ciudad de Alegrete padecen aftosa.
Zona fronteriza
El nuevo foco está a unos 150 kilómetros al norte del primero, detectado el pasado fin de semana en Santana do Livramento, a pasos de la frontera con Uruguay, de donde proviene la enfermedad. Estados Unidos consideró ayer innecesario tomar más medidas ante el brote de fiebre aftosa en Brasil, ya que desde hace décadas tiene prohibida la importación de animales y productos cárnicos. Anna Cherry, portavoz del Servicio de Inspección de Animales y Sanidad del Departamento de Agricultura, dijo a «Reuters» que la prohibición obedece a que no se considera que ese país esté libre de la enfermedad, altamente contagiosa entre el ganado. «No hay necesidad de tomar más medidas, ya que siempre ha existido la prohibición», dijo Cherry.
Estados Unidos prohibió temporalmente toda importación de animales vivos y productos cárnicos de la Argentina y Uruguay debido a los brotes de aftosa difundidos en Sudamérica.
La enfermedad, que se propaga a través de la ropa, los vehículos y el aire, causa llagas en las pezuñas y la boca de los animales infectados y disminuye la producción de leche y carne, además de afectar la reproducción.
EE.UU. permite la importación de carne procesada y enlatada de Brasil, ya que esos productos no propagan el virus de la fiebre aftosa. Sin embargo, la enfermedad de la «vaca loca» -que afecta a Europa-conocida científicamente como Encefalopatía Espongiforme Bovina, o EEB, puede sobrevivir en productos cárnicos procesados y enlatados.
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