5 de enero 2005 - 00:00

El país, 114º en ranking de las economías libres

No sorprende que la Argentina se halle en el puesto 114º del ranking de países con mayor libertad económica. Lo elaboró en Estados Unidos la Heritage Foundation. Con medidas como imponer tope a precios, aumentar salarios por decreto, no pagar deudas, castigar con más impuestos al que en un año gana más, ese 114º lugar está justificado. Lo que sorprende es que no se siga el claro camino que dejan los países como Chile, que está 11º y hasta por delante de EE.UU. Hay una regla simple, que es que los países con más libertad económica tienen mayor PBI per cápita, mayores ingresos. Al revés, son más pobres los últimos del ranking, como Venezuela, Cuba y Haití. Y el principal socio comercial argentino es Brasil, en el puesto 90º. Pero aquí lamentablemente se insiste con recetas que lo único que generan es más pobreza y marginalidad.

El país, 114º en ranking de las economías libres
La Argentina se ubicó en el puesto 114° del ranking que muestra los 155 países con mayor libertad económica. Debido a esa posición, el estudio realizado por Heritage Fundation y el diario «The Wall Street Journal» consideran a la Argentina como «una economía no liberal».

El primer lugar en el Indice de Libertad Económica 2005 difundido ayer en Estados Unidos, fue ocupado por Hong Kong, país que fue elogiado por su baja tasa de impuestos, la apertura de sus mercados y la reducida participación del gobierno en asuntos económicos. Por primera vez desde que se realiza el índice, Estados Unidos salió de la lista de los diez países con economías más libres, y quedó en el puesto 12o.

• Liderazgo

Entre las naciones latinoamericanas que forman parte de este estudio, Chile lidera la lista al ubicarse en el puesto 11. Venezuela y Cuba fueron consideradas como «economías represivas», junto con Irán y Zimbabwe.

Las conclusiones del informe específicamente sobre la Argentina no arrojan demasiadas novedades pero es muy duro en algunas de ellas:

La liberalización económica parcial de principios de 1990 llevó a nueve años de crecimiento, pero la escasez de reformas condujeron a cuatro años de recesión y crisis que dejaron a más de la mitad de la población bajo la pobreza.

• Desde la presidencia de Néstor Kirchner, el rol del Estado en la economía se expandió.

Sobre todo a través de fijación de precios en algunas industrias y la creación de una aerolínea y una empresa energética estatales.

• Después de dos años de negociación el gobierno no llegó aún a un acuerdo con los tenedores de la deuda en default.

• El crecimiento de 2003 fue más por el resultado de la salida de una profunda depresión, altos precios de los commodities y de la deuda en mora que de políticas económicas del gobierno.

La Argentina continúa apoyando el control de precios, restricciones financieras, una moneda débil y una burda violación de los derechos de propiedad.

• Las regulaciones argentinas sobre las inversiones y capitales extranjeros se cumplen irregularmente y cambian con frecuencia. Actualmente las reglas no son claras.

La Corte es notablemente lenta, ineficiente y corrupta. Otra importante violación de los derechos de la propiedad lo conforman los «piquetes», que causa grandes pérdidas sin un castigo efectivo por parte de la Policía y el gobierno.


La falta de seguridad jurídica en relación con los acreedores, contratos y derechos de propiedad y un ambiente regulatorio cambiante han disminuido sustancialmente los atractivos del país para los inversores extranjeros
.

• En respuesta a la creciente inflación, el gobierno impuso un control de precios en ciertos productos. Además, actualizó los castigos a compañías privadas por subir precios por razones no asociadas con la estructura de costos y generar ganancias más allá de lo que el gobierno estima adecuado, pero todo eso no está regulado.

La protección de los derechos a la propiedad privada se mantiene débil, y la aplicación de las leyes es despareja.

El marco institucional de la Argentina es increíblemente volátil. Los negocios en la Argentina enfrentan los problemas que implican una aplicación inconsistente de las regulaciones, el fraude y la corrupción.

El mercado laboral continúa siendo rígido y posee altos costos de pensión, contribuciones a obras sociales sindicales, vacaciones obligatorias junto con los impuestos conforma la mayor barrera a la creación de trabajo genuino.

Según el balance general de la Heritage Foundation, en el último año hubo 87 países que mejoraron su calificación y 57 que la empeoraron. En total, 17 países califican como economías «libres», 57 como «libres en su mayor parte», 70 como «no libres en su mayor parte» y doce como «reprimidas».

En América latina, doce países empeoraron su calificación y otros doce la mejoraron. « Lamentablemente el estancamiento sigue siendo común para los países latinoamericanos y del Caribe», afirma el informe.

Agrega que «durante los últimos nueve años, los países que han hecho más para mejorar su calificación en los 10 indicadores de libertad económica del índice han experimentado, en general, las mayores tasas de crecimiento económico. Islandia, por ejemplo, ha mejorado sólidamente, generando una tasa promedio de crecimiento de 3,5%».

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