Los frigoríficos exportadores perdieron alrededor de u$s 600 millones este año por la imposibilidad de exportar carne a Europa. Las pérdidas ganaderas, en tanto, alcanzaron a 25% en los precios de la hacienda, que cayeron de $ 0,85/kilo vivo en pie hasta los $ 0,60 actuales también por el escándalo generado por la epidemia de fiebre aftosa.
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La postergación de la reapertura del mercado europeo derrumba la expectativa de empezar el año 2002 con proyección de exportaciones y pone en jaque a los funcionarios que hasta la semana pasada vociferaban opiniones «optimistas».
Los sanitaristas europeos recorrieron campos y establecimientos frigoríficos durante la segunda quincena de noviembre de este año. Se esperaba que la resolución de los europeos se resolviera este mes mediante el mecanismo «in voce» que prevé la aceptación de la mercadería previo a la reunión de la Comisión Permanente de Sanidad de la UE.
Los europeos dedicados a controlar la salud pública de alimentos y la sanidad animal se reúnen todos los miércoles pero no siempre toman decisiones sobre habilitaciones y prohibiciones. Los funcionarios argentinos esperaban primero una «decisión» para el 12 de diciembre aunque luego negaron terminantemente esa fecha. Fue entonces cuando tomó cuerpo la idea de que «el 18 se define todo». Bastó entonces que un integrante de la cadena de ganados y carnes deslizara la semana pasada la idea de que «habrían surgido problemas» para despertar la voz de alarma, desmentida por algunos. Aún hoy, cuando Marcelo Regúnaga admite que se postergará un mes la reapertura del mercado, desde el sector privado se pide «mesura» en pos de «lo mejor para la ganadería argentina», los mismos argumentos utilizados cuando se ocultaron los focos de aftosa.