31 de agosto 2001 - 00:00

El paladín de los rescates se va

Fragmentos de una entrevista a Stanley Fischer publicada el jueves 30/08 en The Financial Times.

El saliente subdirector del Fondo Monetario Internacional, Stanley Fischer, defiende su política en materia de países emergentes.

Stanley Fischer deja el FMI con actitud desafiante. No sólo defiende los logros del Fondo sino también sugiere que en el futuro la entidad luchará para reaccionar de manera diferente frente a las crisis financieras.

Fischer, como ningún otro, está relacionado con la política del FMI de organizar rescates de miles de millones de dólares para los países emergentes. En sus últimos días como subdirector del FMI, ideó un blindaje financiero para rescatar a la Argentina. Hace seis años, cuando dejaba el instituto de tecnología de Massachussets para unirse al Fondo, llegaba justo a tiempo para las crisis financieras de México, Asia y Rusia. Más recientemente, las crisis cambiarias de Brasil y Turquía sometieron su ritmo de trabajo legendario a una prueba de fuego: un funcionario del FMI lo describe como un "demonio de Tasmania".

Pero el Fondo que deja ya no es el mismo. Los rescates con los que se identificaron tanto él como los secretarios del tesoro norteamericano, Robert Rubin y Lawrence Summers, están siendo atacados. Cuando Paul O'Neill, el actual secretario del tesoro, tomó posesión de su cargo, declaró que la era de los paquetes de ayuda financiera llegaba a su fin.

La Argentina, que venció la inflación pero también paralizó su economía al atar su moneda al dólar de acuerdo al consejo del Fondo, ha sido una fuente especial de controversias. Pero Fischer defiende su creencia de no abandonar a los países con problemas y apoyar las medidas que ellos y el fondo han elegido.

"La paridad cambiaria es muy, muy dura, tanto institucionalmente como políticamente", dijo. "No he encontrado a nadie que quiera alejarse de ella".

Fischer describe a la crisis de la Argentina como "anticuada" que involucra una tasa de cambio 1-a-1. Admite que con respecto a este aspecto, su propio enfoque a cambiado, al ver una mayor necesidad de los países de salirse de sistemas cambiarios fijos rápidamente para evitar salidas forzosas desordenadas. En el futuro, dijo, "las crisis tendrán que ver más con la 'sostenibilidad' de la deuda".

Pero debido a que la naturaleza de los desafíos puede cambiar, Fischer parece no tener muchas esperanzas de que el FMI cambie el modelo
ad hoc para resolver esos desafíos.

Fischer irritó a los funcionarios del Fondo y a los países industrializados por su buena disposición para ofrecer fondos cuando la crisis amenaza, especialmente desde el momento en que el FMI no pudo encontrar la manera de forzar a los inversores privados a compartir el "dolor" de una reestructuración de deuda.

"He estado sentado junto a Fischer en reuniones y su primera pregunta siempre ha sido: "¿Cuánto dinero podemos darle a este país?", dijo un directivo de un banco central.

Con respecto a la polémica cuestión de forzar a los inversores privados a reestructurar una deuda, Fischer expresa algunas dudas. "No tenemos mecanismos legales para que eso funcione. Tenemos que sentarnos y observar cómo se vería un mecanismo de ese tipo...en vez de mantener el debate a un nivel tan general que no nos lleva a ningún lugar. Quizás es imposible".

Ante la ausencia de un nuevo sistema abarcador, dijo, es difícil rechazar los pedidos de países como Turquía y Argentina que prometen duras reformas a cambio de préstamos de emergencia. "Esta es una institución de colaboración," comentó. "Tiene una responsabilidad que afrontar cuando sus miembros piden ayuda".


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