El plan de Prat-Gay para renegociar deuda externa
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•Estrategia
• Mejora de las condiciones financieras: al menos en sus presentaciones públicas, no hizo alusión alguna a una quita del capital de la deuda. Claro que este elemento estuvo presente tanto en las renegociaciones de Rusia como de Ecuador. «Hay que conseguir un alargamiento de plazos y pagar anualmente en concepto de intereses una cifra que esté por debajo de 3% del PBI», estimó. Además, dejó una definición clave: «Privilegiaría extensión de plazos sobre una quita de capital».
• Emisión de bonos «anticíclicos»: se trata de un concepto innovador para el mercado internacional de deuda. En épocas de crecimiento, con recaudación en aumento, el gobierno pagará más. En época de vacas flacas, en cambio, el cupón de intereses se reduciría automáticamente.
• Aprobación explícita del Congreso: la renegociación deberá ser aprobada por ley. «Desde ese momento, el proceso debe extenderse por no menos de cinco meses», explicó, señalando que «el Congreso debe dar seguridad de que no se cambiarán las reglas de juego».
• Replantear la relación con organismos internacionales: la vida promedio de la deuda con FMI, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo es de apenas 2,2 años. En cambio, los bonos impagos a los acreedores privados tienen una vida promedio de 5,2 años. Por lo tanto, de acuerdo con su postura, deberá revisarse el horizonte de vencimientos también con los organismos.
Para Prat-Gay, antes de atravesar este período de renegociación con acreedores privados, será importante alcanzar un acuerdo con el FMI. «Rusia tardó un año para arreglar con el FMI y dos para reestructurar la deuda. La Argentina está, en realidad, dentro de esos plazos», observó.
Además, aseguró que la relación entre la deuda y el PBI deberá volver a niveles más razonables cuando la economía retome el crecimiento. Actualmente, la deuda equivale a 123% del Producto. Pero si el tipo de cambio real tiende a reducirse (como se espera) y el PBI aumenta 35% (lo que, según sus cálculos, sería razonable), esa relación bajaría hasta un nivel algo más aceptable de 84 por ciento.
Estos cálculos incluyen como deuda otros «pasivos contingentes», como una redolarización de depósitos y el netting, o sea, la posibilidad de que los bancos cancelen redescuentos con el BCRA utilizando títulos públicos.
Prat-Gay consideró que la economía «ya está» en proceso de recuperación y aseguró que la falta de crédito que sufre el país no es significativamente diferente de lo ocurrido en otras crisis que entraron en default.
Asimismo, resaltó que los costos laborales se redujeron significativamente. «Durante la convertibilidad, el costo del salario industrial en la Argentina era 2,5 veces más alto que el mexicano. Ahora, ambos países tienen costos similares» (unos u$s 250 mensuales en promedio).


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