11 de diciembre 2002 - 00:00

El plan de Prat-Gay para renegociar deuda externa

Reducción de tasa de interés, alargamiento de plazos por sobre quitas de capital, emisión de bonos «anticíclicos» y un tope de 3% del PBI para el pago anual de intereses. Estos son algunos de los componentes principales del menú que el presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, tiene en carpeta para la renegociación de la deuda pública argentina.

Su desempeño en el banco de inversión JP Morgan tanto en los Estados Unidos como en Londres, hasta mediados del año pasado, le dio a Prat-Gay una importante cantera de contactos internacionales. Por eso, se estima que él también jugará un rol fundamental en el diálogo con inversores en Wall Street y en Europa a la hora de pactar las condiciones de una renegociación. El monto de la deuda argentina asciende a u$s 145.000 millones y en los mercados se especula con una quita que oscilaría entre 50% y 70%.

La Argentina ya dio un primer paso, al recibir las ofertas técnicas de bancos interesados en asesorar al gobierno en el proceso. El lunes pasado fueron recibidas siete ofertas y se elegirá una, a más tardar, a mediados de enero.

El electo presidente del BCRA realizó el 4 de diciembre una exposición titulada Resolución de deudas pública y privada, en el marco de un seminario internacional organizado por el Centro para la Estabilización Financiera (CEF). Allí detalló, como economista independiente de la consultora APL (que comparte con Pedro Lacoste, probable vicepresidente del BCRA) su plan futuro para la deuda argentina.

Dos días antes, el 2 de diciembre, Prat-Gay también participó de una conferencia organizada por la Embajada de Canadá, donde planteó una visión optimista sobre el futuro de la economía argentina. Según su pronóstico, la recuperación se producirá a una «alta velocidad», tal como sucedió en otros países que ingresaron en default, como el caso de Rusia.

•Estrategia

Estos son los puntos centrales de la estrategia de Prat-Gay para la deuda, que probablemente cobre fuerte significancia en el corto plazo: Demostrar voluntad de pago: la Argentina, según su visión, deberá cambiar la imagen de país incumplidor ante el mundo. Pero no a cualquier costo. «Debemos priorizar la capacidad de pago» para evitar nuevos incumplimientos y que las nuevas propuestas sean «creíbles» para los inversores.

Mejora de las condiciones financieras: al menos en sus presentaciones públicas, no hizo alusión alguna a una quita del capital de la deuda. Claro que este elemento estuvo presente tanto en las renegociaciones de Rusia como de Ecuador. «Hay que conseguir un alargamiento de plazos y pagar anualmente en concepto de intereses una cifra que esté por debajo de 3% del PBI», estimó. Además, dejó una definición clave: «Privilegiaría extensión de plazos sobre una quita de capital».

Emisión de bonos «anticíclicos»: se trata de un concepto innovador para el mercado internacional de deuda. En épocas de crecimiento, con recaudación en aumento, el gobierno pagará más. En época de vacas flacas, en cambio, el cupón de intereses se reduciría automáticamente.
 
Aprobación explícita del Congreso: la renegociación deberá ser aprobada por ley. «Desde ese momento, el proceso debe extenderse por no menos de cinco meses», explicó, señalando que «el Congreso debe dar seguridad de que no se cambiarán las reglas de juego».

Replantear la relación con organismos internacionales: la vida promedio de la deuda con FMI, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo es de apenas 2,2 años. En cambio, los bonos impagos a los acreedores privados tienen una vida promedio de 5,2 años. Por lo tanto, de acuerdo con su postura, deberá revisarse el horizonte de vencimientos también con los organismos.

Para Prat-Gay, antes de atravesar este período de renegociación con acreedores privados, será importante alcanzar un acuerdo con el FMI.
«Rusia tardó un año para arreglar con el FMI y dos para reestructurar la deuda. La Argentina está, en realidad, dentro de esos plazos», observó.

Además, aseguró que la relación entre la deuda y el PBI deberá volver a niveles más razonables cuando la economía retome el crecimiento. Actualmente, la deuda equivale a 123% del Producto. Pero si el tipo de cambio real tiende a reducirse (como se espera) y el PBI aumenta 35% (lo que, según sus cálculos, sería razonable), esa relación bajaría hasta un nivel algo más aceptable de 84 por ciento.

Estos cálculos incluyen como deuda otros «pasivos contingentes», como una redolarización de depósitos y el netting, o sea, la posibilidad de que los bancos cancelen redescuentos con el BCRA utilizando títulos públicos.

Prat-Gay consideró que la economía
«ya está» en proceso de recuperación y aseguró que la falta de crédito que sufre el país no es significativamente diferente de lo ocurrido en otras crisis que entraron en default.

Asimismo, resaltó que los costos laborales se redujeron significativamente.
«Durante la convertibilidad, el costo del salario industrial en la Argentina era 2,5 veces más alto que el mexicano. Ahora, ambos países tienen costos similares» (unos u$s 250 mensuales en promedio).

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