5 de mayo 2003 - 00:00

¿El primer arrepentido?

Oscar Lamberto explicó ayer la razón de lo que algunos llaman «arrepentimiento» de algunas medidas que se tomaron durante el primer tramo de gobierno de Eduardo Duhalde. Este es el diálogo que mantuvo con Ambito Financiero:

PERIODISTA: Usted participó del gobierno de Eduardo Duhalde como secretario de Hacienda en los primeros meses de Jorge Remes Lenicov, ¿es un crítico de esa época o rescata algunos logros?

Oscar Lamberto: Hubo muchos errores, pero también hay que rescatar algunas conductas...


P.:
La sensación que dio integrando ese gabinete fue la de un reutemanista que nunca terminó de integrarse a los equipos de Duhalde.

O.L.: Fui al gobierno desde el Senado por tres meses, así se lo dije a Remes y a los tres meses me fui.


P.:
Siempre se supo que existieron discusiones en ese momento entre el Ministerio de Economía y Duhalde...

O.L: Piense que la situación era: el Presidente que no quería que caigamos en guerra civil y nosotros en Hacienda que no caigamos en híper. Y en el medio estaban el FMI, las consultoras, los piqueteros, los periodistas, presiones de todo tipo.


P.:
¿Por qué tanto énfasis en las consultoras y los lobbystas?

O.L.: Porque estaban, por ejemplo, las consultoras y asesores financieros que cuando venían al ministerio decían una cosa, otra cuando actuaban en público y otra muy distinta les decían en privado a sus clientes.


P.: Usted siempre se pone nervioso cuando se habla de la relación financiera entre la Nación y las provincias...

O.L.: Yo siempre le dedico un lugar primordial a ese tema dentro de los problemas. Y como secretario de Hacienda tuve una experiencia impresionante en el manejo del fondo fiduciario de las provincias, un «banquito» cerrado que pocos conocen cómo funciona.


P.:
¿Tuvo la misma idea cuando comprobó cómo se recaudan los impuestos?

O.L.: Ese es un capítulo aparte. Es terrible comprobar lo que desde el Congreso veíamos. Armamos un sistema tributario con todos los elementos para que evada el que quiera. Y todavía sigue así en muchos aspectos. Cuando le pedí al Senado que redujera el IVA para el campo a 10,5%, se tomaron un año para hacerlo. Incluso, volví como senador y no lo podía conseguir. La gente creía que era para que el campo pagara menos y nosotros sólo queríamos tener que devolver menos impuestos, que nunca nos habían pagado.

Te puede interesar