¿El primer arrepentido?
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Oscar Lamberto: Hubo muchos errores, pero también hay que rescatar algunas conductas...
P.: La sensación que dio integrando ese gabinete fue la de un reutemanista que nunca terminó de integrarse a los equipos de Duhalde.
O.L.: Fui al gobierno desde el Senado por tres meses, así se lo dije a Remes y a los tres meses me fui.
P.: Siempre se supo que existieron discusiones en ese momento entre el Ministerio de Economía y Duhalde...
O.L: Piense que la situación era: el Presidente que no quería que caigamos en guerra civil y nosotros en Hacienda que no caigamos en híper. Y en el medio estaban el FMI, las consultoras, los piqueteros, los periodistas, presiones de todo tipo.
P.: ¿Por qué tanto énfasis en las consultoras y los lobbystas?
O.L.: Porque estaban, por ejemplo, las consultoras y asesores financieros que cuando venían al ministerio decían una cosa, otra cuando actuaban en público y otra muy distinta les decían en privado a sus clientes.
O.L.: Yo siempre le dedico un lugar primordial a ese tema dentro de los problemas. Y como secretario de Hacienda tuve una experiencia impresionante en el manejo del fondo fiduciario de las provincias, un «banquito» cerrado que pocos conocen cómo funciona.
P.: ¿Tuvo la misma idea cuando comprobó cómo se recaudan los impuestos?
O.L.: Ese es un capítulo aparte. Es terrible comprobar lo que desde el Congreso veíamos. Armamos un sistema tributario con todos los elementos para que evada el que quiera. Y todavía sigue así en muchos aspectos. Cuando le pedí al Senado que redujera el IVA para el campo a 10,5%, se tomaron un año para hacerlo. Incluso, volví como senador y no lo podía conseguir. La gente creía que era para que el campo pagara menos y nosotros sólo queríamos tener que devolver menos impuestos, que nunca nos habían pagado.


