El real brasileño se depreció 1,5% frente al dólar, moneda que cerró negociada a 2,250 reales para la compra y a 2,252 para la venta en el tipo de cambio comercial.
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Los inversores volvieron a estimar que la Reserva Federal estadounidense podría reducir su programa de estímulo monetario y, por lo tanto, disminuir la liquidez de los mercados.
En tanto, el principal índice de la bolsa brasileña cayó el miércoles, en una sesión donde los inversores tomaron ganancias y evaluaron los datos del mercado laboral brasileño.
El Bovespa bajó un 0,9%, a 48.374 puntos, tras retroceder en la sesión hasta un 1,7%. El volumen negociado alcanzó los 5.620 millones de reales.
Desde el cierre del 12 de julio hasta el martes, el índice había acumulado un avance del 7,2%, lo que llevó a los inversionistas a optar por tomar ganancias en el corto plazo.
El repunte reciente fue motivado, en gran medida, por la desactivación de posiciones cortas en medio de una mayor estabilidad a nivel internacional. En lo que va del año el índice aún presenta una baja del 20,6%.
El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) informó temprano que la tasa de desempleo en Brasil subió a un 6% en junio, frente a un 5,8% en mayo, su mayor nivel desde abril del 2012.
Los datos reforzaron el pesimismo del mercado sobre la economía local, lo que ha ayudado a hundir las acciones este año.
Las acciones de la constructora PDG Realty, de Bradesco y de Telefónica Brasil presionaron al Bovespa en su caída.
Entre las alzas, en tanto, destacaron los títulos de la operadora de telefonía OI. Temprano la empresa anunció que no pagará dividendos en agosto, después de que el nivel de apalancamiento en el segundo trimestre superó el límite previsto en la política de pagos a los accionistas.
La medida de OI fue considerada por los analistas como una señal de disciplina financiera.
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