El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
No es tanto que crean que en uno de ellos, solamente, está la chance de ser proclamado por las urnas presidente de la Nación. Lo que sucede es que los otros dos, Néstor Kirchner y Elisa Carrió, presentan tantas complejidades y demandaría tanto tiempo de gerentes y asesores, que han derivado su análisis sólo a la eventualidad de que sean ganadores.
Se analiza con este enfoque. No se cree que Kirchner, de ganar la primera magistratura, pudiera llevar de ministro de Economía a Roberto Lavagna y ni siquiera que permanezca fiel al duhaldismo que tuteló su candidatura. El santacruceño pregona sus virtudes como gobernador cuando su provincia, junto con Catamarca, tiene el mayor índice de empleados públicos del país y, además, es una provincia beneficiada por estar asentada sobre petróleo para 190.000 habitantes. Si gobernar allí es causa de su vanagloria, se descuenta que verse encumbrado con votos lo sublevaría contra Duhalde tomándolos como propios.
Por ser tan complejo Kirchner no lo analizan. Además, no creen que vaya a ser presidente.
Elisa Carrió es el otro caso. Tampoco creen, por amplia mayoría, que pueda ser presidenta. La toman como un «pintoresquismo argentino». Con un solo economista cercano a ella, Rubén Lo Vuolo, con un posgrado en La Sorbona, con ideas entre moderadas y de izquierda más un misticismo que techa toda la actuación de Carrió creen que sería un desperdicio de tiempo analizarla ahora. Sólo se dedicarían a ella en caso de que estuvieran frente a un inesperado triunfo.
Los que sí analizan a fondo es a los tres restantes. Poco a Ricardo López Murphy porque es el más previsible de todos en cuanto a qué haría como presidente y frente al default de acreedores privados por casi 60.000 millones de dólares, además de innumerables problemas más.
El avance en intención de voto de López Murphy -el primero que lo destacó fue una encuesta de
Dejá tu comentario