29 de marzo 2005 - 00:00

El sistema eléctrico opera al límite, casi sin reservas

El sistema eléctrico está operando al límite: no tiene reservas de agua por la falta de lluvias, cuenta con escasa cantidad de combustible líquido sustituto que quedó del año pasado, y con un volumen de gas disponible por 11 millones de metros cúbicos diarios, 5 menos de los necesarios para que el parque térmico funcione a pleno.

Según expertos de las empresas privadas, esto significa que se está muy cerca del primer escalón de restricción del consumo eléctrico, que pasa por la baja de tensión, como ocurrió durante una jornada del caluroso abril del año pasado
.

Fuentes oficiales, en cambio, son más optimistas. «A pesar de la gran crisis energética argentina de la que todos hablan, estamos exportando 600 megavatios de electricidad a Brasil, 150 a Uruguay, y las exportaciones de gas a Chile se mantienen en torno a los 16 millones de metros cúbicos diarios, con una reducción de sólo 5 millones con respecto a lo que tradicionalmente se envía», dijo un calificado vocero del gobierno.

Según esa fuente, este jueves llegará a Buenos Aires un barco de fueloil de Petróleos de Venezuela, aunque todavía no se renovó el contrato con esa empresa para el suministro durante el invierno. Sobre ese punto, hay versiones encontradas: según los funcionarios, resultó desierta la licitación nacional e internacional que se había convocado para el 18 de este mes para proveer 120.000 toneladas de fueloil, con opción a 140.000 más.

De esa licitación, el gobierno esperaba obtener un precio testigo para firmar el contrato con PDV. Ahora hay una nueva convocatoria, porque se procuraría además no llegar a la adjudicación directa como el año pasado, debido a las críticas que mereció la operación por falta de transparencia.

Según fuentes privadas, hay aparte un reclamo pendiente de Venezuela por 13 millones de dólares. PDV reclama ese resarcimiento al gobierno nacional por demoras de los buques en el puerto, cuando todavía no estaba preparada la logística para recibir el combustible y repartirlo
.

En el gobierno, habría cierta reticencia a aceptar ese reclamo porque tradicionalmente es el método que usan los contratistas del Estado para mejorar su precio, y es un mecanismo que siempre recibe críticas y crea suspicacias. Se afirma que sólo una decisión política del primer nivel del gobierno podría admitir el reclamo, y destrabar la firma del contrato de suministro con Venezuela para este año.

En estas condiciones, si hubiera un fuerte aumento de la demanda eléctrica porque la temperatura se eleva por encima de 25° varios días seguidos, el gobierno se vería obligado a cortar la exportación a Brasil. Pero no contaría con la reserva estratégica de 500 megavatios que vinieron de ese país en abril del año pasado para superar la emergencia que derivó en la baja de la tensión.

• Decisión

Esto es así porque Brasil está atravesando una sequía de importantes proporciones, cuando 95% de la electricidad que genera ese país proviene de las represas hidroeléctricas. La Argentina decidió seguir exportándole electricidad por 30 días -al valor de producir con combustible líquido que es el más caro- con la expectativa de que el 20 de abril o el 10 de mayo comience la época de las grandes lluvias en el país vecino, y éste pueda devolver energía a nuestro país para el pico de consumo del invierno.

No obstante, no puede descartarse que la sequía en Brasil continúe en los próximos meses tal como ocurrió en 2001, cuando el gobierno de
Fernando Cardozo se vio obligado a aplicar un plan con severas penalizaciones para ahorrar energía.

En cuanto a la exportación de Uruguay, en medios oficiales se indicó que se trata de sólo 150 megavatios, que equivalen a 1% del consumo local ubicado en 15.000 megavatios promedio. La expectativa es mantener ese envío, considerando que ese país depende en 65% de la generación de la represa binacional de Salto Grande, que por segundo año consecutivo sólo tiene agua para que opere una de las 14 turbinas con que cuenta. (Esta posición con Uruguay también se relacionaría con la asunción de Tabaré Vázquez, porque en 2004 la venta a ese país fue la primera que se cortó.)

El otro problema es que si se acrecientan las dificultades internas o no se llega a un acuerdo con Venezuela por el fueloil, deberían reducirse aun más las exportaciones de gas a Chile.
Por el momento, Cammesa le pide un volumen de gas para cada día a la Secretaría de Energía, de acuerdo con las normas vigentes desde el año pasado. Pero la dependencia a cargo de Daniel Cameron «redirecciona» menos fluido de lo que pide Cammesa, empresa mixta donde concurren los funcionarios oficiales y las empresas.

Según observadores privados y oficiales, el mayor problema es llegar a mayo. Porque en abril todavía Brasil necesitará energía argentina y no podrá dar ningún auxilio, y porque puede haber otro «veranito» que eleve el consumo interno. El diagnóstico para mayo-agosto es que será semejante al año pasado, porque se espera que se repitan temperaturas moderadas, pero con más entrenamiento de parte de los operadores de los sistemas de gas y electricidad para administrar la crisis sin pánico y con prolijidad.

Dejá tu comentario

Te puede interesar