Lo del viernes ...está bien que no era para creerlo demasiado, visto que la relación entre volumen de negocios y un rebote en los precios no tenían nada que ver. Pero en casos de necesidad no se pueden discutir demasiado los logros, aunque no resulten depurados. Y existía una gran necesidad, derivada de lo hecho en la pésima secuencia anterior: procurar que el Merval no se fuera al descanso semanal mostrando las huellas del fuego más intento, con marcas debajo de los 1.600 puntos. Lo conseguido el viernes no asegura que el sismógrafo bursátil deseche que prosigan los temblores, pero consiguió bajarle algún punto en la escala que -por momentos- hizo tambalear de tal forma el índice, como cuando se va formando la más temida ola para una Bolsa: la de una «corrida» bien delineada. A los tropezones, con desorden, un poco de estrategia y ciertas órdenes tomadoras, la situación había quedado hasta el viernes expuesta a otro golpe fuerte -con volumen- o que las órdenes se ralearon y permitieran un rebote.
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Tras llegar un piso del día en los 1.578 puntos Merval, la respuesta positiva elevó al índice a los 1.612 puntos. En el cierre, un batido de ambas puntas y concluyendo en sobrio número de 1.603 puntos. Apenas arriba de la cornisa, pero luchando. Esto aportó 1% de rebote en el listado mayor, aunque la semana debió asumir más de 3% de derrape y siendo uno de los recintos más perjudicados. Semana especial la de hoy en más: política y mercados.
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