El trigo que ya comenzó a cosecharse ganó 1,6% adicionales ayer al cotizar en u$s 186 la tonelada, acumulando subas de casi 7,5% desde principios de año, es decir u$s 10 por tonelada que generan al sector un ingreso adicional de u$s 150 millones en dos semanas.
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La suba en plena cosecha se motiva en la escalada internacional de los commodities agrícolas, situación que genera mayor conflicto entre los integrantes de la cadena de trigo local.
El panorama es explosivo para el gobierno, ya que el cierre de las exportaciones de trigo termina beneficiando a uno de los sectores -la molinería-en desmedro de los otros eslabones productivos -exportadores y productores-.
Los agricultores indican que los descuentos que sufren en el precio llegan a u$s 30 por tonelada del valor que debería marcar el precio pleno menos las retenciones y demás impuestos. Pese a que los precios del mercado, impulsados por los operadores de la exportación muestran un trigo de u$s 186, los productores denuncian que los molineros no pagan más de u$s 158. «Como el negocio del trigo es circular, nadie quiere denunciar abiertamente por temor a perder un comprador. Pero con este esquema de restricciones los únicos que se benefician con las compensaciones son los molineros», admitía ayer un productor de la Pampa Húmeda.
Lo cierto es que el trigo cotiza por estos días 47% por encima de los valores que mostraba un año atrás, en plena recolección de cereal.
En el gobierno, en tanto, sigue prevaleciendo la idea impuesta por el secretario de Comercioestán muy solas en esta coyuntura», admitía un corredor. Una situación como nunca antes vista en cuanto a opiniones cruzadas, enfrentadas y anónimas.
No obstante, exportadores y productores coincidieron sobre el fin de semana en un reclamo común contra el esquema de compensaciones para las compras de trigo que «se ha mantenido como venía rigiendo desde la campaña anterior, a pesar de la recomendación formulada para que se simplifiquen los procedimientos y se agilicen los desembolsos, que las compensaciones se destinen exclusivamente a la molinería para elaboración de harinas para consumo doméstico y que se instrumente un sistema de prefinanciación de las mismas». También coincidieron en que el cierre de los registros de exportación de trigo «provoca un estado de incertidumbre que impacta seriamente en el mercado y afecta el propósito de las autoridades de defender los precios internos».
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