Las excepciones ponen a prueba las reglas (no L las prueban, como se hizo popular por una mala traducción original del latín) y conviene siempre andarse con cuidado en los momentos de excepción bursátiles, donde las reglas básicas parecen desafiarse y se logran saldos positivos. Es el caso de estos días, donde los precios actuaron en rebote de cierto calibre, pero el volumen de negocios no consigue expandirse y respaldar. Y, además, tiende a contraerse más. La rueda mostró nuevos signos favorables en el exterior, humildes, pero permitiendo que los índices sumaran mejorías. Tanto el Dow, con 0,5%, como el Bovespa y su 1,2%, abrieron paso al Merval para que recogiera 1% de suba respecto del lunes. Y el mínimo de 1.653 se transformó en máximo de 1.685, para concluir en 1.682 puntos. Esto otorgó la diferencia porcentual apuntada y haciendo caminar hacia arriba el estado semanal. Al repasar el marco en que se pudo conseguir el avance, se encuentra un total de órdenes que no llegó ni a los $ 29 millones de efectivo: apenas con 6% de franja cubierta, respecto de totales generales. Un nuevo signo de recogimiento, dejando todo el esfuerzo del lado de la oferta y que graduó muy bien sus colocaciones para permitir otro día de mejoras. Pero la demanda firme, la que viene a buscar posiciones creyendo en el vuelco de signo ha seguido ausente. Con más de 1% en la trilogía principal -Tenaris, Galicia y Acíndar- se formalizó una columna hacedora del promedio líder. Tenaris no trabajó más que con 160.000 títulos, en una caída notoria de ritmo, y todo se limitó a poder hacer bastante: con muy poco. Es caso de excepción ver a precios y volumen en direcciones opuestas, difícil de poder sostener en el tiempo. Y hay que esperar.
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