«La preocupación por las elecciones, especialmente el rumbo económico que va a tomar el próximo gobierno, y la falta de crédito frenaron las ventas de inmuebles.» Así lo aseguró ayer el presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, Carlos Sotelo, confirmando los datos provenientes del sector que muestran un amesetamiento de la actividad en los últimos meses.
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Si bien el gobierno está impulsando medidas para flexibilizar la financiación, los operadores inmobiliarios no se muestran entusiasmados: «Todas las medidas son bienvenidas, pero por lo que se sabe hasta ahora lo que se está analizando está dirigido a un sector con ingresos de clase media alta y lo que aquí se necesita es una financiación amplia, con tasa de interés de un dígito para que llegue a los sectores más bajos», agregó Sotelo a este diario.
El parate de la actividad es evidente. Durante el primer semestre del año, por ejemplo, la superficieaprobada para construir en distintos municipios del país apenas superó la registrada en el mismo período de 2006. Mientras el año pasado se habían inscripto obras por más de 4,3 millones de metros cuadrados, en el último semestre este indicador creció sólo 2,8%, según datos elaborados por la publicación «Reporte Inmobiliario».
«Nadie puede negar que el mercado está quieto. Los comicios de octubre y la falta del crédito repercuten negativamente. A esto hay que sumarle la salida de la ministra Felisa Miceli y los mayores controles de la AFIP en la compraventa de inmuebles. La gente prefiere esperar para evitar quedar expuesta impositivamente», explicó Leopoldo Peirano, de Peirano Propiedades.
Dentro de las variables que frenaron la actividad, la turbulencia económica de los últimos días -con la suba del dolar a $ 3,20- no pareció afectar al mercado. «Algunas personas se mostraron preocupadas por el alza del dólar, pero fue algo mínimo. Apenas 2 o 3 por ciento de la gente. No es algo que preocupe por ahora», reconoció Sotelo.
Pero no sólo las altas tasas de los créditos son lo que desalienta la venta a través de la financiación. Todavía existe temor por parte de los consumidores a endeudarse a largo plazo y prefieren ahorrar lo máximo posible para que la parte financiada sea menor.
«Aunque mucha gente tiene miedo a endeudarse, más si hay sacudones económicos; dicen prefiero comprar ladrillos caros a que se queden con mis depósitos», ejemplificó Peirano.
El otro dato a tener en cuenta y que es, tal vez, la principal causa que frena el endeudamiento es el elevado monto de las cuotas que deben pagarse teniendo en cuenta el valor de las propiedades y el nivel de los ingresos.
Según el titular de la Cámara Inmobiliaria, en la convertibilidad un empleado calificado necesitaba entre 30 y 40 sueldos para comprar un departamento de dos ambientes, mientras que en la actualidad requiere 60 salarios.
En tanto, el operador inmobiliario Héctor D'Odorico señaló que el amesetamiento y la estabilidad de la demanda obedecen a que el mercado «tomó una aceleraciónmuy alta en valores y al no tener la herramientadel crédito, esos precios tocan techo y no hay gente que pueda comprar esas unidades».
«Además, aunque la veda inmobiliaria ya no existe más en varios barrios capitalinos -como Núñez, Coghlan, Villa Urquiza, Villa Pueyrredón, Palermo y Caballito-, los constructores deben hacer estudios de impacto ambiental y certificación técnica de AySA, lo que retrasa la aprobación de permisos», recordó.
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