La caja de hechos insólitos, de variables tan ingobernables como insospechadas, otorgó ayer un argumento para justificar el cambio de tónica de los indicadores y que pasaba por operadores diciendo: «El pedido del Congreso, sobre la capacidad de gobernar de De la Rúa, fue el motivo que deprimió la rueda...».
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En una serie de sucesos por todos conocidos, este meteoro se desprendió de la esfera oficial y fue a un doble impacto aparente: sobre los precios de las acciones y sobre el riesgo-país.
La plaza local parecía abrir con ganas de empalmar lo anterior con nuevas subas, se llegó a un techo en los «455» puntos y, después, sobrevino aquello que activó el caudal de órdenes vendedoras y fue generando amplios claros sin contrapartida en los puntos clave del listado.
• Camino inverso
Se abandonó la subida, se tomó por la bajante, y el desliz dejó huellas finales que se miden en torno de 1 por ciento de retroceso. Con volumen neto de unos 20 millones de pesos para especies locales, con 3,3 millones de pesos en certificados, la plaza nacional se despegó del resto y vivió un microclima de nerviosismo que quedó registrado en su propio electrocardiograma: al revisarlo, la arritmia pronunciada quedaba expuesta y arterias compradoras endurecidas.
Ciertamente inaudito, un vuelco de pronóstico reservado.
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