El gobierno prepara una fuerte paquete fiscal para recaudar más de 900 millones de pesos anuales, únicamente con la eliminación de muchos de los beneficios impositivos sectoriales vigentes en el sistema tributario argentino. El plan sobre el que trabaja la secretaría de Hacienda que dirige Jorge Sarghini, gira en torno de la eliminación de las exenciones en Ganancias en los reintegros a las exportaciones, la posibilidad de descontar Ganancia Mínima Presunta para los rubros que aún están dentro de los planes de competitividad, la obligación de tributar 1% cuando se liquiden impuestos con LECOP y patacones y la eliminación de los subsidios impositivos a los combustibles en la Patagonia. Además se aumentará de 5 a 10 años la posibilidad de computar en los balances de las empresas los quebrantos generados por la crisis económica.
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Por la profundidad de las medidas el gobierno está obligado a que sean aprobadas por el Congreso Nacional. Para acelerar la puesta en marcha de estas decisiones, se enviarán al Poder Legislativo cinco proyecto de ley diferentes. Lógicamente, la idea de máxima que tienen en Economía es que el paquete por entero se apruebe lo más rápido posible. Si es antes de octubre mejor, para que los efectos de las medidas estén dentro de los cálculos presupuestarios para 2003. La idea de mínima es que por lo menos las primeras tres exenciones y la quinta medida se aprueben rápido, y que la discusión de las naftas patagónicas quede para más adelante.
Las medidas fiscales que impulsará el gobierno de Eduardo Duhalde en los próximos días son las siguientes:
• Se intentará que el Congreso modifique un capítulo de la ley del Impuesto a las Ganancias que mantiene la exención de los reintegros a los exportadores en ese tributo. Durante años este beneficio nunca fue importante para la recaudación impositiva final. Sin embargo, luego de la salida de la convertibilidad, y de las ventajas competitivas que tiene para el Estado las exportaciones en dólares, la inclusión de los reintegros dentro de Ganancias sería una fuente importante de dinero. Según los cálculos de Hacienda, el piso de recaudación anual (con un dólar no inferior a 3,5 pesos), sería de 300 millones de pesos. Si se tiene en cuenta que Ganancias es el impuesto que más cayó porcentualmente este año (los contribuyentes declararon en abril de este año casi 20% menos en el ejercicio 2001 contra 2000 por este tributo), la eliminación de estas exenciones a los exportadores paliarían esas pérdidas.
• También el gobierno quiere eliminar totalmente la exención del impuesto a la Ganancias Mínima Presunta (GMP) para las empresas que aún gozan de este beneficio, por haber sido incluidas en los fallidos Planes de Competitividad que lanzó el año pasado Domingo Cavallo con la idea de reactivar la economía. Con estos planes algunos sectores puntuales podrían, además de tomar a cuenta del IVA el costo del impuesto al cheque, no pagar el GMP. En diciembre del año pasado Cavallo dio marcha atrás con las medidas correspondientes al IVA, pero mantuvo la exención al GMP. Ahora el equipo de Roberto Lavagna quiere terminar definitivamente con estos planes de competitividad eliminando este beneficio residual. Según Hacienda con esta medida se recaudarían unos 300 millones de pesos más. • Otra medida que lanzará el gobierno a través de un proyecto de ley es la obligación de pagar 1% para los contribuyentes que cumplan con sus obligaciones impositivas nacionales a través de títulos como LECOP o patacones. Esta alícuota trabajará como una especie de «impuesto al cheque» para este tipo de operaciones, ya que actualmente la liquidación de tributos por esta vía está exenta del impuesto a los débitos y créditos bancarios. El pago se realizaría en el mismo título (Patacón o LECOP) y el dinero que se obtenga iría a las fuentes de financiamiento del plan Jefes y Jefas de Hogar que liquida en estos títulos. Por esta vía se obtendrían unos 80 millones de pesos anuales.
• Nuevamente el Poder Ejecutivo intentará que el Congreso apruebe la eliminación del subsidio a las naftas en la Patagonia. Según los cálculos de la secretaría de Hacienda, por esta vía se recaudarían unos 230 millones de pesos anuales, provenientes de la exención del Impuesto a la Transferencia de Combustibles (ITC) que actualmente tiene una alícuota de 0,5355 centavos por litro. La intención del gobierno de Eduardo Duhalde no es original. Ya habían probado sin éxito derogar este beneficio Roque Fernández en 1998 y Ricardo López Murphy en 2001. En ambos casos la decisión fue negociada antes con el FMI y también en las dos oportunidades fue la presión política de los senadores de las provincias patagónicas lo que impidió el avance. En el actual marco de debilidad política en el que se maneja el gobierno de Duhalde es muy difícil que pueda avanzar la derogación de este beneficio. • Otra modificación impositiva que quiere impulsar Economía, es la de aumentar de 5 a 10 años la posibilidad de computar las pérdidas generadas por quebrantos. Este límite de tiempo es el máximo autorizado por la legislación contable internacional y dentro del equipo de Lavagna se cree que sería una herramienta útil para fomentar inversiones en el país. Esto ocurriría a partir de que las empresas podrían computar en 10 años en lugar de 5, y ya desde este ejercicio, las consecuencias de la salida de la convertibilidad y la avalancha de quebrantos que se generaron este año por la recesión. En particular la medida beneficiaría a las empresas de servicios públicos privatizados y a las filiales locales de grandes multinacionales, que pueden adecuar las pérdidas en sus balances generales en un lapso de tiempo mayor. Para el fisco implicaría indirectamente una mejora importante en la declaración de Ganancias del ejercicio 2002. Esta medida era también reclamada desde la misma salida de la convertibilidad por los grandes estudios de auditoría que trabajan en el país.
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