13 de abril 2005 - 00:00

Empresarios de Brasil dicen que Argentina es una carga

El empresariado de Brasil salió ayer a reforzar su campaña a favor del ALCA y aseguró que el Mercosur en general y la Argentina en particular constituyen un lastre para su país. La ofensiva revela una creciente presión para retrotraer al Mercosur a su estatus anterior de mera área de libre comercio, de modo que sus miembros puedan negociar acuerdos comerciales por separado. Pero, además, explota una polémica en el gobierno de Lula da Silva, cuya ala política opta por el Mercosur como herramienta para cimentar el liderazgo regional de Brasil, contra los ministros de raíz empresaria y económica, encargados de consolidar el boom exportador de ese país.

Luiz Inácio Lula Da Silva
Luiz Inácio Lula Da Silva
San Pablo - Los poderosos industriales de San Pablo, la capital económica brasileña, aseguran que el Mercosur y la Argentina son un freno y una carga para Brasil en las negociaciones para crear el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y concretar el demorado acuerdo con la Unión Europea (UE).

«Brasil solo, ciertamente, haría una propuesta mejor a la Unión Europea. Pero la propuesta del Mercosur incorporó muchas restricciones de sectores industriales colocadas por la Argentina», dijo Roberto Giannetti da Fonseca, director de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP). Giannetti da Fonseca sostuvo que la Argentina tiene una postura más defensiva debido a la fragilidad de su economía.

«La Argentina no invirtió recientemente en la modernización de sus equipamientos y es un país que está pasando por una situación de crisis, en parte resuelta, pero aún con un bajo nivel de inversión, con dificultades de financiamiento internacional»,
agregó.

El acuerdo de libre comercio con la Unión Europea debería haber sido firmado en octubre, pero las negociaciones están demoradas, y ambos bloques se acusan recíprocamente de presentar ofertas de apertura de mercados muy poco ambiciosas.

En cuanto al ALCA, los industriales paulistas, que son responsables de 42% de la producción industrial brasileña, afirman que también la Argentina es la culpable de la postura defensiva adoptada por el Mercosur.

Según Giannetti da Fonseca, a Brasil le convendría que el Mercosur dejara de ser una unión aduanera, que obliga a sus cuatro socios originales a negociar acuerdos comerciales en conjunto para retornar al estadio de área de libre comercio, en el cual cada socio tendría libertad de acción.

«Para nosotros, el Mercosur no es un fin en sí mismo, sino una fase de integración, con una validez temporaria que debe ser superada por el propio ALCA, que incluye también al Mercosur. Es lo mismo que sucedió en Europa, donde la integración comenzó con un acuerdo entre Alemania y Francia y luego fue incluyendo al resto de los países», agregó.

Pero, el gobierno del presidente
Luiz Inácio Lula da Silva ya afirmó en varias ocasiones que no está dispuesto a permitir que el Mercosur retroceda a un área de libre comercio. Lo mismo han dicho la Argentina, Uruguay y Paraguay.

En ese sentido, los industriales brasileños observan con una cierta desconfianza a la Cancillería brasileña y, en cambio, se ven mejor representados por los ministros de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior y Agricultura,
Luiz Fernando Furlan y Roberto Rodrigues, ambos empresarios.

«Yo creo que la Cancillería torna más difíciles las negociaciones (comerciales), porque tiene en cuenta aspectos políticos e ideológicos que no están en nuestra agenda. La agenda de los empresarios es pragmática, y la agenda de los diplomáticos, a veces, envuelve otros aspectos estratégicos, políticos.

• Búsqueda

Nosotros encontramos algunos de ellos incluso irrelevantes, como, por ejemplo, que Brasil sea miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU», sostuvo.

«Nosotros tenemos que buscar mercados donde existen, donde son reales y no simplemente virtuales. Y el mercado real está simplemente en los países desarrollados. Con ellos tenemos que asociarnos para crecer, y por eso los empresarios tenemos interés en concluir las negociaciones tanto del ALCA como con la Unión Europea», agregó.

En ese sentido, el director de la FIESP recordó que la mitad de las exportaciones brasileñas se dirige al continente americano. «De esa mitad, 21% va a Estados Unidos. Nosotros queremos ampliar nuestra presencia en el continente americano, que es el territorio natural de nuestra competencia comercial».

Además, la UE responde por un cuarto de las exportaciones brasileñas, que en su mayoría son productos básicos.

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