17 de septiembre 2001 - 00:00

Empresarios de EE.UU. creen que no caerán en recesión

Nueva York (Bloomberg) - Varios de los principales ejecutivos de las mayores compañías de los Estados Unidos relativizaron la posibilidad de que su país entre en recesión y vaticinaron que la economía se recuperará rápidamente del peor ataque terrorista en la historia. Más aún, algunos expresaron que la actividad económica incluso podría aumentar.

«Uno sencillamente presiente que habrá una ola de patriotismo», señaló Herbert Baum, jefe ejecutivo de la fabricante de jabón Dial, en Arizona. «La confianza del consumidor se fortalecerá», aseguró.

Lo cierto es que ejecutivos de empresas como Baum siguen manifestando optimismo y afirman que el terrorismo no podrá frenar la economía. Conscientes de que muchos analistas han emitido opiniones lúgubres sobre la economía, los ejecutivos están tratando de evitar que se cumplan tales predicciones. William J. Nutt, director de una firma de gestión de activos en Boston, adelantó que planea comprar acciones para su cuenta personal cuando los mercados financieros reabran hoy. «Pienso que es lo que corresponde hacer, de modo que no me importa si gano dinero o pierdo dinero», manifestó Nutt, jefe ejecutivo de Affiliated Managers Group.

Confianza

Varios empresarios enfurecidos por los ataques y por la idea de que éstos podrían precipitar una recesión están tratando de reforzar la impresión de que las cosas están como de costumbre. Por caso, el presidente ejecutivo de Cisco Systems, John Chambers, expresó «una tremenda confianza en los sistemas financieros» de los Estados Unidos y añadió que la compañía de redes informáticas recomprará acciones propias por hasta u$s 3.000 millones en el transcurso de los dos próximos años.

Bajo la misma tónica, el presidente y máximo responsable de Lucent Technologies, Henry Schacht, comunicó a sus empleados que los clientes empezaron a encargar productos de Lucent para restaurar los servicios averiados, al tiempo que Charles Holliday, el CEO de DuPont, anunció la reanudación del despacho de mercancías y vaticinó que seguiría habiendo demanda de los productos del fabricante de sustancias químicas.

Baum predijo que las ganancias de este año serían «hasta un poco más altas» que su pronóstico anterior de 74 centavos por acción.

En tanto,
Robert Taylor Jr., presidente y máximo responsable de Focal Communications, aseguró que estaría en el primer vuelo que partiera de Chicago hacia Nueva York, hecho que ocurrió el viernes pasado. «Es importante que yo demuestre personalmente, y que nosotros demostremos como empresa que esto no ha de detenernos», explicó.

Los analistas coinciden en que muchos sectores de la economía podrían salir indemnes de este trance
. Compañías del sector de la defensa, como Lockheed Martin y Raytheon, probablemente obtendrán todos los fondos que necesitan para sus programas. Las empresas constructoras, las de acarreo de desperdicios, como Waste Management y otras, participarán en una limpieza que bien podría costar miles de millones de dólares. Fabricantes de equipos de seguridad y de detección de armas, como Tyco International y OSI Systems, también podrían recibir un estímulo. «Uno odia hablar de los negocios en un momento como éste. Tenemos muchos productos de seguridad disponibles para los aeropuertos, pero los recursos siempre han sido un problema», resaltó Dennis Kozlowski, jefe ejecutivo de Tyco. «Tal vez ahora aparezca el dinero», reflexionó. El jefe ejecutivo de Abbott Laboratories, Miles White, fue igual de optimista. «Nuestro país es fuerte, nuestra compañía es fuerte, y nosotros en Abbott no prevemos cambio alguno en nuestro desempeño», dijo. «Pensamos que es importante que estas realidades moldeen la respuesta de los inversionistas cuando se reanuden las operaciones en los mercados de valores de los Estados Unidos», añadió.

Desánimo

Sin embargo, muchos analistas temen lo peor, ya que muchos consumidores no están con ánimo para gastar. El crecimiento de las ventas en setiembre podría ser la mitad de lo previsto anteriormente, manifestó el economista Mike Niemira, de Bank of Tokyo-Mitsubishi. Las compañías de seguros encaran reclamos sin precedentes que podrían ascender a u$s 30.000 millones. Las aerolíneas de los Estados Unidos podrían padecer pérdidas semejantes a la marca de u$s 4.900 millones registrada en 1992, y la reducción de los viajes podría perjudicar a los hoteles, parques de diversiones y otras compañías del sector del ocio. Thomson Financial/ First Call, firma de investigaciones financieras con sede en Boston, dijo que las ganancias de las compañías estadounidenses en el cuarto trimestre podrían declinar de 10% a 15%, hasta tres veces más de lo que se esperaba. Asimismo, aún antes de los ataques, la confianza del consumidor estaba en el nivel más bajo en 8 años y medio.

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