7 de marzo 2007 - 00:00

"Empresas desconfían por más que en público no lo digan"

Guillermo Calvo
Guillermo Calvo
Para Guillermo Calvo, «la bonanza de los mercados emergentes continuará». El economista, que acaba de incorporarse a la Universidad de Columbia, señaló como dato positivo que «tanto en Asia como en América latina están acumulando reservas para protegerse». Igual destacó que «si bien es útil, podría resultar insuficiente en caso de una nueva crisis sistémica».

Calvo se jubiló en diciembre del Banco Interamericano de Desarrollo, donde se desempeñó durante seis años como economista jefe. Acaba de mudarse de Washington a Nueva York, desde donde habló telefónicamente con Ambito Financiero. Además de la situación de los mercados, se refirió puntualmente a la Argentina y la preocupación por la inflación: «Los cambios del INDEC revelan que es un país que no es normal». «Las multinacionales y las empresas españolas -agrega- siguen mirando a la Argentina con desconfianza, aunque en público digan otra cosa».

PERIODISTA: ¿Qué opina del movimiento de las Bolsas del mundo en los últimos días?

Guillermo Calvo: Me recuerda el sacudón de abril y mayo del año pasado. Esta vez la caída fue más violenta, pero la recuperación también parecería ser más rápida. Mi visión es que los inversores piensan que las tasas están excesivamente bajas en todo el mundo y están esperando más incrementos. Cualquier ruido o rumor genera un «vuelo hacia la calidad», es decir, bonos del Tesoro estadounidense. Los inversores salen de mercados riesgosos para protegerse de un posible cambio mucho más drástico. Creen que algo va a pasar, pero no se sabe bien cuándo. Es pura expectativa.

P.: ¿Cree que puede haber un cambio en la economía mundial que justifique las bajas?

G.C.: Soy bastante optimista. Veo que las tasas están bajas porque hay un exceso de ahorro en el mundo. Asia está aumentando su nivel de reservas y América latina pasó de pedir prestado a ser prestamista neto, porque tiene superávit fiscal y también aumenta sus reservas, que terminan financiando el déficit de los Estados Unidos. Se trata de ahorro que busca prevenir ante posibles crisis.

P.: ¿Son menos vulnerables a las crisis, entonces, los países emergentes?

G.C.: Los veo menos vulnerables por lo que dije antes, tienen buenas tasas de ahorro y acumulan reservas. Pero hay que estar atentos a la posibilidad de una crisis financiera, que no descontaría de antemano. En los últimos tiempos se desarrolló mucho el mercado de derivados financieros. Por ejemplo, los inversores pueden prevenirse de eventos de default comprando un seguro, algo que no existía hace unos pocos años. Esta posibilidad de asegurarse explica por qué los rendimientos de los bonos emergentes son tan bajos y se achicaron tanto respecto a la tasa de los bonos del Tesoro americano. No sé qué puede ocurrir si algún país entra en default, porque tal vez se deja de ofrecer este seguro. Es un tema para ir contemplando, aunque no veo algún accidente de manera inminente. Si tengo que mencionar algún peligro, sería un corte abrupto de flujos a mercados emergentes por una crisis que nazca del sistema financiero.

P.: ¿No alcanza con la políticade acumulación de reservas?

G.C.: Sin duda ayuda mucho, y evita que estos sacudonesque estamos viviendo se terminen transformando en crisis. En Turquía, por ejemplo, el Banco Central salió fuerte el año pasado a evitar una mayor depreciación de la lira y logró frenar una fuerte corrida. Y evitó lo que podría haber terminado en default. Es importante contar con reservas, pero probablemente no alcance si el tamaño de la crisis es muy grande. En definitiva, tengo confianza en que continúe la bonanza en mercados emergentes. Me preocupa la cuestión financiera y el proteccionismo en los Estados Unidos. Creo que China tendrá presiones cada vez más fuertes para apreciar el yuan. Además, el Congreso estadounidense está dominado por demócratas que tienen una postura más proteccionista, o sea proteger más al país de la inundación china.

  • Recuperación

    P.: ¿Cómo ve en este contextoa la Argentina?

    G.C.: Lo que vivimos en los últimos años no lo llamaría crecimiento, sino una fuerte recuperación. Para verlo de manera algo más puntual, en la universidad comparamos la trayectoria argentina contra el resto de América latina del 2001 en adelante. Allí se ve que tras la caída y posterior recuperación, el país sigue por debajo del promedio latinoamericano. Recién con dos años más de alto crecimiento los equipararía. No diría que la Argentina crece más que el resto, porque aún está detrás y por eso tiene margen para que siga esta tendencia positiva.

    P.: ¿Qué lectura hace del fenómeno inflacionario?

    G.C:: Es de esperar que el crecimiento traiga una apreciación del tipo de cambio real, entre otros motivos porque el salario se va recuperando. Es lógico que este aumento en el precio de los servicios y quede reflejado en el costo de vida. Mientras el tipo de cambio siga casi fijo en estos niveles, es inevitable que el crecimiento se reflejará en salarios y precios.

    P.: ¿No cree que hay un recalentamiento por la suba del consumo y el aumento del gasto?

    G.C:: La verdad es que no lo veo como un recalentamiento peligroso o enfermizo. Se trata de un ajuste de equilibrio. No soy partidario de la flotación limpia, pero el gobierno podría dejar que caiga un poco el valor del dólar para que no haya tantas presiones sobre los precios. De lo contrario, es inevitable que se produzca este fenómeno. Ya sea por baja del dólar o por aumento de la inflación, la pérdida de competitividad es inevitable. No se puede ser barato a la fuerza. Igual, cualquier visitante que llega a Buenos Aires se da cuenta que las cosas están todavía muy baratas respecto del mundo.

    P.: ¿Y qué opina de las medidas para evitar que suba más la inflación?

    G.C.: Se tomó la vía de controles de precios, o al menos esta es la impresión de lo que se implementa. No soy especialmente crítico de esto, salvo que se haga de manera muy grosera. Pero hay que ver si realmente es efectivo en disminuir las expectativas de inflación. La Argentina tiene una historia conocida y podríaser peligroso si la gente cree que los precios se pueden espiralizar. De todas formas, si la intervención es muy grande para evitar aumentos de precios terminará siendo negativo, porque ahuyentará la inversión en los sectores controlados.

    P.: ¿Este tipo de cambio casi fijo no puede generar los mismos problemas del uno a uno?

    G.C.: Formalmente no es muy diferente a la convertibilidad. Está claro que la preferencia es establecer un ancla en el tipo de cambio. Sería muy difícil para la Argentina utilizar la tasa de interés como hace Chile, porque requiere décadas de estabilidad.

    P.: ¿Qué opina de la manipulación de datos que está sufriendo el INDEC?

    G.C.: Es una señal que indica que se trata de un país que no es normal. Es una mancha más para el tigre. Por distintas razones, la Argentina le metió mano al sistema bancario, a las privatizadas, hubo cambio de contratos. Esto para el inversor es muy importante, mucho más que lo del INDEC. Las multinacionales o las empresas españolas siguen mirando con desconfianza a la Argentina, aunque en público digan otra cosa. Cuando estaba en el BID, mi función era explicarles que la situación estaba mucho mejor. Pero los comentarios tienden a ser negativos. Cuando al inversor le metieron la mano en el bolsillo, es muy difícil que se lo olvide.

    Entrevista de Pablo Wende
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