San Pablo (Bloomberg) - El real brasileño se devaluó 31% este año, lo que encareció los costos de producción para los fabricantes que pagan en dólares por la materia prima. El dólar a su vez en ese lapso subió 42%.
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La caída de la moneda brasileña ha colocado a Bombril Cirio SA en un aprieto: el costo de las virutas de acero para las esponjas para lavar platos que produce ha aumentado, pero la desaceleración económica significa que los compradores no pagarán más por sus productos. «Es difícil saber cómo reaccionar», dijo Mario de Fiori, director de relaciones institucionales de Bombril. «No podemos transferir todo el efecto del alza en nuestros costos porque nuestros clientes no lo aceptarían».
Como las compañías brasileñas están limitando las alzas en los precios, la inflación se ha mantenido bajo control: en los 12 meses transcurridos hasta agosto subió 6,4%, mucho menos que la caída de 31% registrada por el real frente al dólar. La decisión de las compañías sobre los precios se dificulta porque la escasez eléctrica y el alza en las tasas de interés hacen que la economía se desacelere, explicó De Fiori.
Los economistas prevén un crecimiento de 1,6% este año -antes de los atentados en los Estados Unidos-en comparación con 4,5% en 2000. Esta semana la asociación brasileña de supermercados dijo que espera que las ventas de ese sector que genera 68.000 millones de reales (u$s 25.100 millones), crezcan sólo 1% en 2001 en comparación con el año pasado. Getulio Osaka, director comercial de Artefatos de Arame Artok Ltda., el mayor fabricante brasileño de carros de supermercado y estantería, cuenta una historia similar. Artok no ha subido los precios este año, aunque la compañía paga en dólares por el poliuretano que usa para fabricar los manubrios y las llantas de los carros. Los materiales, cuyo precio se fija en dólares, pueden representar hasta 40% del costo de fabricar uno de los carritos de Artok, dijo Osaka.
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