De a poco se está estableciendo el que seguramente, y de no mediar alguna catástrofe, será el tema de la semana (y posiblemente del mes): la primera deposición del nuevo presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ante el Congreso. Sospechoso, aunque no sea más que por sus estudios académicos (en especial, los referidos al Gran Crack del 29) y alguna frase poco feliz (en 2000 sugirió que la Fed debía emplear lo que mal llamó la "estrategia del helicóptero para luchar contra los movimientos deflacionarios), de ser "una paloma" (un permisivo, un blando) en el tema del control de las tasas de interés como instrumento de contención inflacionaria (Alan Greenspan sería, según esta visión, "un halcón"), el mercado mantiene por estas horas una actitud un tanto esquizofrénica respecto de lo que pretende de él. Por un lado, lo que podemos llamar "el corazón" espera una señal fuerte (casi diríamos "de macho" o incluso "exagerada") capaz de darle credibilidad a lo que se será su política antiinflacionaria.
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Encolumnados en esta línea se encuentran Alan Greenspan y algunos de los pesos pesados (si es que Greenspan permitió que hubiera alguno) de la Reserva, que con sus recientes declaraciones han estado encorsetando al novel presidente de la Fed para que en la reunión de marzo al Comité Abierto no le quede otro camino que elevar la tasa de los Fondos Federales.
Del otro lado, tenemos "la razón", que en este caso responde a las apetencias de miles de inversores en todo el mundo, que gustarían de ver que el proceso de suba de tasas finiquite lo antes posible. Es que hoy por hoy la figura de un drogadicto, cuyo cuerpo ha sido deteriorado a un punto tal que es incapaz de pensar que puede avanzar sin su cuota diaria de opiáceos (mejor dicho, liquidez) se parece más y más al mercado que nos toca. Los riesgos y las apuestas detrás de lo que arranca mañana son grandes (esto no sugiere ni deja de sugerir que se vaya a sufrir algún movimiento especial), tal vez mayores de lo que muchos sospechan.
No por nada decía el poeta que "el corazón tienen razones que la razón no entiende". Frente a esto, el índice Dow Jones al cerrar en 10.892,32 puntos (-0,24% o 26,73 puntos), termina siendo apenas un dato anecdótico.
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