En sólo dos provincias se alcanzaría superávit
Lo reveló un informe oficial elaborado en base a relevamientos en las provincias. Se indica, además, que el déficit global de los estados treparía a $ 2.700 millones. El dato es alentador si se tiene en cuenta que en 2000 alcanzó $ 3.300 millones. En cuanto a la performance individual, la provincia de Buenos Aires es la que peor cerraría, con un rojo de $ 1.650 millones. Influyen positivamente en este panorama las privatizaciones, que en el caso de Córdoba permiten sumar a las cuentas más de $ 400 millones. De esta manera, De la Sota se sumaría a Santiago y San Luis en nómina de superávit en 2001. La Ciudad de Buenos Aires también podrá a fin de año ubicarse en el ranking de las cuentas públicas mejor equilibradas.
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Relevamiento
Por su parte, Córdoba representa un caso especial, ya que su déficit llegaría a $ 97 millones, pero si se toman en cuenta las privatizaciones (EPEC, Banco de Córdoba y Lotería Provincial), el distrito arriba a un incremento de $ 303 millones al cabo de 2001.
En rojo
El informe de Nación indica que siguiendo a las provincias con superávit están, ya con sus cuentas en rojo, Corrientes (- $ 6 millones), La Pampa (- $ 15 millones), Catamarca (- $ 19 millones) y Tierra del Fuego (- $ 30 millones).
En el otro extremo de la tabla está Buenos Aires con, como se mencionó, el principal rojo de las cuentas públicas del país, cuyo déficit alcanzaría $ 1.650 millones.
Ocupando el anteúltimo puesto está Mendoza (- $ 130 millones), seguida por Chaco (- $ 128 millones) y Entre Ríos (- $ 118 millones).
Para citar el caso de una de las provincias con cuentas mejor llevadas como San Luis, puede mencionarse que su ministro de Economía, Enrique Elorza, había manifestado con anterioridad a Ambito Nacional que el equilibrio en las cuentas se logró a través de «la combinación de una adecuada asignación de recursos, mediante el presupuesto por programas, y la utilización racional del superávit fiscal».
Una receta similar es la utilizada por Santiago del Estero, cuyo gobernador, el justicialista Carlos Juárez, impuso desde su llegada al gobierno en 1995 una importante reestructuración financiera e impositiva, junto a un ajuste -que significó la baja de sueldos estatales, pero sin reducción alguna de la planta de empleados-, que permitieron a la provincia superar el rojo en sus finanzas.



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