Por un lado el gobierno intenta separar el tema de las coimas de una nueva reforma en las relaciones del mercado de trabajo. Muy temprano ayer en el Ministerio de Trabajo diseñaron las posibles alternativas para salir del laberinto en el que los ha puesto la reapertura del caso de las coimas en el Senado.
Sin embargo, rápidamente los técnicos y funcionarios de Trabajo tuvieron que encarar ajustes en todas las opciones.
La cartera laboral trabaja en tres alternativas: la derogación total, la derogación parcial (lo que implica convalidar algunos de los cambios sancionados), o una nueva ley.
Hasta anoche la segunda opción estaba prácticamente descartada porque, resultaba un esfuerzo sobrehumano intentar argumentar las razones de mantener algunos cambios de una ley viciada de nulidad.
Por ello los técnicos se debaten entre la derogación total o una nueva ley.
Pero por otro lado, encarar la negociación política de una nueva legislación cuando no hay ni comisiones parlamentarias para poder llevar a cabo el proceso legislativo y en medio de las Fiestas de Fin de Año y las vacaciones, hace casi imposible continuar el ritmo con que se venía analizando una nueva reforma.
De modo que el gobierno prefiere postergar el tema para 2004.
Mientras tanto, la situación de la Ley 25.250 de Reforma Laboral logró el milagro de unir, por lo menos en la opinión, a empresarios y sindicalistas. Todos quieren que el gobierno derogue la legislación, pero que se tome se tiempo para analizar cuál es la mejor alternativa. Eso sí, cada uno de los actores tiene sus propios argumentos.
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