27 de abril 2006 - 00:00

Estaciones de servicio harían paro

La Federación de Empresarios de Combustibles ( FECRA) declaró el «estado de alerta» por «la crítica situación del sector» y advirtió sobre la posibilidad de convocar a un «cese de actividades» y decidir un aumento en naftas.

Esto último sería posible porque los valores al público se encuentran desregulados y no hay norma que impida a los expendedores subir el margen que perciben, aunque en el actual contexto político es difícil que suceda.

Si bien las petroleras fijan precios de referencia para sus productos en la red que tiene la bandera de cada una, la mayoría de las estaciones compran los combustibles y no hay cláusula en los contratos que las obligue a respetar los valores indicativos.

Hay en cambio alrededor de 1.700 estaciones en el país, sobre un total de unas 4.800, que son propiedad de las petroleras o que reciben el producto en forma consignada para las que es obligatorio el precio sugerido.

De esta forma, la alternativa de que los estacioneros aumenten los precios depende de varios factores, en primer lugar de las bocas con las que compiten en sus cercanías, y en segundo lugar de la demanda que tienen, porque a menores ventas, mayor es la necesidad de ajustar el margen.

«Ya han cerrado 2.500 establecimientos y es inminente el cierre de al menos otros mil negocios», afirmó la cámara empresaria. Añadió que «la medida se tomaría como consecuencia de que los negocios del sector no pueden continuar operando a pérdida».

  • Aperturas

    No obstante, el número de establecimientos que cerraron parece sobredimensionado, porque cierran bocas en lugares poco rentables y se abren otras. Sobre un total de 6.000 estaciones que en promedio había en la década del 90, se estima en medios privados que hoy habría unas 4.800.

    La disminución se explica en principio porque al producirse la desregulación del mercado en 1992, se instalaron gran cantidad de bocas muy cercanas y en los lugares de mayor tránsito, lo cual llevó después a una natural depuración. En los últimos años, en cambio, los cierres se deben a la exigüidad del margen del estacionero al estar los precios congelados.

    «Nuestra entidad pretende colaborar con la política antiinflacionaria, y así lo ha hecho siempre, pero resulta hoy imposible sostener congelamientos con los actuales costos de la actividad, por lo que no se descarta que muchos negocios del sector se vean compelidos a incrementar sus precios, como un intento desesperado por evitar la quiebra», puntualizó FECRA.

    Por su parte, el ex secretario de Energía Daniel Montamat advirtió que los combustibles en el país «no aumentan únicamente por la presión política del gobierno».
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