Entre lo dicho el viernes y lo que diremos hoy hay muy pocas diferencias. Tal vez la más notable es que en lugar de retroceder, el promedio industrial cerró con una mejora de 2,3% en 8.627,54 puntos, en tanto el NASDAQ ganó 2,78 % y el S&P 500, 2,35%. Mientras algunos hablan de que finalmente y luego de dos semanas de baja, llegó el "rally de Navidad" (a esta altura es claro que el del Día de Acción de Gracias" terminó abortado), lo cierto es que todavía no hay indicios suficientes, más allá de las propias ganas de quienes hacen de la venta de acciones su pan diario, de que estemos frente a algo tan siquiera parecido a una verdadera suba. Sin duda los principales índices bursátiles arrancaron ayer con una importante diferencia respecto del cierre del viernes y siguieron ascendiendo sin prisa pero sin pausa durante el resto del día, pero a esto se contrapone el hecho de que apenas se alcanzaron a realizar operaciones por 1.240 millones de acciones en el mercado tradicional y 1.390 millones en el electrónico, una cantidad inferior a la ya magra operada en cualquiera de las ruedas de las dos últimas semanas. Es claro, entonces, que la idea de que se trató básicamente de un mercado en el que participaron sólo los intermediarios y los operadores institucionales, normalmente mucho más "alcistas" que el resto de los inversores, tiene algo de sustento. Con la nueva suba del precio del petróleo por un lado y la del oro por otro, lo que pasó ayer tuvo demasiado olor a "rebote" luego de las pérdidas de los últimos 15 días. Ojalá la realidad nos muestre que estamos equivocados.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario