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28 de diciembre 2004 - 00:00

Estilo

Lo que se denominó, jocosamente, estilo K, ganó fama universal ayer, gracias a una dura nota que "The New York Times" dedicó a Néstor Kirchner. Allí se analizan sus rasgos de conducta, sobre todo su relación con el protocolo: la ausencia de reuniones de gabinete, las demoras en la atención de otros jefes de Estado, la negativa a recibir a Carly Fiorina de Hewlett Packard, lo que tardan los funcionarios de prensa en contestar un llamado y las quejas de Béliz por la falta de respeto presidencial, todo se describe minuciosamente en ese reporte. Una mala pintura, sobre todo si se la compara con la que el mismo diario le había dedicado un día antes al avance de la economía en la Argentina.

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Nunca ha convocado a una reunión plenaria de su gabinete y en forma habitual humilla a sus colaboradores en público.
Cuando


Líderes empresariales prominentes han recibido un trato similar del Presidente argentino, pese a que el gobierno dice que necesita y da la bienvenida a las inversiones extranjeras.

Kirchner no se disculpa por cualquier violación de la etiqueta diplomática ni por su desagrado respecto de la política exterior. «¿Cómo puedo estar pensando en reuniones exigidas por el protocolo cuando debo dedicar cada minuto al pueblo de la Argentina?», respondió recientemente cuando los reporteros lo cuestionaron acerca de su comportamiento.











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